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La debacle de la lucha contra el sida en El Salvador

Por primera vez en 8 años desde que fue instaurado en el país el Día Nacional de la Prueba de VIH, este no se realizará como se venía realizando cada año durante la última semana del mes junio.

Este día había permitido que miles de salvadoreños pudieran acceder fácilmente a realizarse la prueba de VIH, sin ningún tipo de barreras y sin citas previas. Igualmente permitió colocar en el calendario nacional, una fecha adicional al ya muy conocido Día Mundial Contra el Sida, para visibilizar aún más este tema, y para promover y difundir medidas de prevención entre la población y evitar nuevas infecciones.

Muchas personas no lo saben, pero la realización de este día surgió cuando en el año 2006, una delegación del más alto nivel de nuestro país, acudió a una sesión especial en el seno de las Naciones Unidas en Nueva York. Ahí nos entusiasmamos con el llamado de la Primera Dama de Estados Unidos, en ese entonces, la señora Laura Bush, alentándonos a implementar una experiencia de buena práctica, que llevaba más de 10 años de haberse implementando en Estados Unidos, con el objetivo de detectar y prevenir esta enfermedad, la cual era justamente instaurar un día especial para realizar la prueba de VIH a nivel nacional.

Nuestra delegación era consciente de la urgencia e importancia de que la población salvadoreña tuviera acceso a la prueba de VIH, ya que la misma continúa siendo la única forma rápida, eficaz y económica para saber si una persona tiene el virus en su cuerpo.

Es así, como vimos en esta iniciativa la oportunidad ideal para implementar una buena práctica y masificar la prueba de VIH en El Salvador. Inmediatamente nos dimos a la tarea de preparar al país para este día, con la búsqueda y gestión de recursos económicos, con la capacitación del personal necesario, con la creación de una estrategia y campaña de comunicación, con la compra y distribución de insumos a todo el país. Logrando que cada año desde su fecha inicial, más y nuevos salvadoreños se acercaran a realizarse la prueba de VIH, convirtiéndose luego en una jornada cívica en pro de la salud en el país.

Sabíamos que el reto más grande que debíamos enfrentar cada nueva edición era la sostenibilidad para la realización de esta fecha, pero habíamos asegurado a través de una adecuada gestión de fondos, mantener esta fecha, e incluso dejar los recursos suficientes para continuar este proyecto por varios años más.

Lamentablemente y como suele pasar cuando no hay una buena gerencia y gestión de nuevos recursos, estos se agotan. El Ministerio de Salud se excusó recientemente afirmando que el motivo para no realizar esta fecha ha sido la carencia de fondos. Sin embargo, el problema y motivo real va más allá. La verdadera razón ha sido la incapacidad gerencial y de gestión, un mal endémico que se ha replicado en varias de las instituciones gubernamentales durante los últimos 5 años.

Igualmente penoso ha sido el accionar de varios cooperantes en el país, incluyendo ONUSIDA regional, que a pesar de ver y constatar las evidentes fallas en la gestión y administración de recursos, se mantuvieron como simples observadores, e incluso con una complicidad, ante este debacle, todo con tal de mantener sus posiciones y evitar conflictos con las autoridades de gobierno. La responsabilidad en el freno a la lucha contra el SIDA en El Salvador es compartida también entre diversas organizaciones de la sociedad civil que en años anteriores habían tenido el garbo y gallardía para señalar, denunciar y cuestionar los errores del gobierno, pero como por arte de magia en los últimos cinco años han preferido callar y bajar la cabeza.

Sería injusto no reconocer que existen en el país muchos salvadoreños dispuestos a colaborar, decenas de organizaciones y personas que trabajan arduamente por esta causa, miles de proveedores de salud que a pesar de las carencias de recursos y motivación en sus lugares de trabajo, hacen una labor ejemplar en los hospitales y unidades de salud para brindar una buena atención.

Es urgente un diálogo sincero y ampliamente participativo para impulsar y renovar la respuesta al VIH en El Salvador. Años atrás nuestra nación fue reconocida nacional e internacionalmente por sus aciertos en el liderazgo, coordinación y gestión para enfrentar esta epidemia, hoy en día lamentablemente es cuestionada en estas mismas áreas.

Doña Violeta, usted nos demostró como alcaldesa, diputada y viceministra de Salud su compromiso y sensibilización a favor de esta causa, hoy la historia le da una nueva y grandiosa oportunidad, única y muy especial, la cual le permite con pleno liderazgo poder cambiar el rumbo errático en esta materia.

En su rol como máxima autoridad de Salud en nuestro país, es usted quien dirige el barco, quien debe liderar, gestionar y coordinar una respuesta al sida que sea digna con las personas con VIH. Una respuesta que sea consecuente con los derechos humanos, que esté a la altura de su trayectoria como funcionaria pública y, principalmente, que sea astuta en la búsqueda y gestión de más y nuevos recursos para la prevención y atención sostenible de esta enfermedad.

Hoy no existen excusas o argumentos para afirmar falta de experiencia o desconocimiento en este tema, tampoco falta de tiempo para poder haber cambiado y corregido las cosas malas y continuar mejorando las cosas buenas, o aun peor excusarse en tratar de dogmatizar el tema haciéndolo ver como responsabilidades de gestiones anteriores, cuando fueron los gobiernos de derecha, los que transformaron este tema en una prioridad social en nuestro país. De la actitud de nuestra nueva ministra dependerá en gran parte el heredarle al país más casos de VIH o avanzar hacia una nación libre de esta epidemia.