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No a la cultura de la muerte. Vivamos la cultura de la vida

Vale más prevenir que curar". Por eso voy a clarificar aquí un tema desagradable, antes de que tal vez comience una campaña del gobierno para querer colonizar nuestras mentes y conciencias con los presuntos derechos de las mujeres al aborto.

No voy a insistir en lo repugnante de ese crimen que condena a muerte a pequeños seres humanos totalmente inocentes e indefensos. Cualquier mente honesta se estremece al saber que este holocausto silencioso cuenta a sus víctimas por millones, en cifras mundiales que no dejan de crecer.

¿Cómo es posible que políticos de izquierda acepten esta muestra del peor de los imperialismos? ¿Acaso pretenden ignorar que eso es parte de la meta principal de la cultura de la muerte, frenar la natalidad de los países en beneficio de los intereses políticos y económicos de Estados Unidos?

Refrescaré su memoria: El 10 de diciembre de 1974, el Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU., el organismo de más alto nivel en cuanto a la toma de decisiones sobre políticas de ultramar de esa nación, promulgó un documento altamente secreto titulado National Security Study Memorandum 200 ("Memorándum 200 sobre la Seguridad Nacional") o NSSM-200, que también se conoce con el nombre de Informe Kissinger. Diez años después, por imperativo legal, dejó de ser secreto. En resumen viene a alertar sobre el hecho de que EE.UU., siendo más o menos solo el 4% de la población mundial ya consumía entonces más del 60% de los recursos económicos (minerales, alimentos, etc.) mundiales. Además, en los países subdesarrollados, ricos en recursos naturales, es donde la población crecía mayormente. Consecuencia: frenar el crecimiento de la población de esos países en beneficio de EE.UU.

Después se fue perfilando y diversificando el plan: a) cambiar la moral sexual de la juventud abriéndola al libertinaje; b) propagar el uso de los preparados hormonales y dispositivos intrauterinos (DIUs) presentándoles como anticonceptivos aunque en realidad no impiden la ovulación sino que, si se ha producido un embarazo, impiden la implantación del embrión en el útero materno; c) legalizar el aborto como un derecho de la mujeres y d) fomentar y exaltar la homosexualidad como una actividad natural y beneficiosa.

El Salvador es un país mayoritariamente católico y con numerosas iglesias evangélicas. Para todos los cristianos todas esas consignas y manipulaciones de la cultura de la muerte son pecados mortales. Pero tampoco hace falta tener fe religiosa para ver que todas esas imposiciones son nocivas porque encaminan al suicidio demográfico, contribuyen gravemente a la corrupción moral del país, la conflictividad social, la destrucción familiar, el aumento de la delincuencia juvenil y el incremento de enfermedades de transmisión sexual.

Me gustaría que el nuevo gobierno tuviera la valentía de rechazar todas esas imposiciones imperialistas y se decidiera, en sus planes de educación y de salud, por educar a la niñez y juventud en las virtudes humanas, especialmente en la castidad con abstinencia sexual antes del matrimonio y en la fidelidad conyugal como elementos muy necesarios para la felicidad personal y la paz social.

No se sonrían los escépticos porque el plan ya ha sido exitoso en varios países africanos, consiguiendo disminuciones espectaculares en las cifras de enfermos de Sida. Ese plan es conocido como plan A, B, C y tuvo el reconocimiento y respaldo de los principales expertos mundiales en Sida y en enfermedades de transmisión sexual.

La única conducta moral que lleva a una sólida felicidad personal y a la disminución de los delitos sociales es la Ley Moral Universal plasmada en los Diez Mandamientos que desde Moisés son norma moral para judíos, cristianos, para otras confesiones religiosas y para los agnósticos con limpia y fuerte conciencia ética.

Los que quieran ver todo el negocio y maldad criminal de las clínicas de abortos, busquen en YouTube el testimonio de Gianna Jeseen, abortada químicamente cuando tenía siete meses de vida intrauterina pero quedando viva, sin explicación científica posible.

*Dr. en Medicina.

Columnista de El Diario de Hoy.

luchofcuervo@gmail.com"