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La culpa y el sentimiento de culpa

La culpa es real cuando proviene de la transgresión de una ley material, social o moral con pleno conocimiento de esto y casi siempre va relacionado con el hecho de perjudicar a alguien. En estos casos el sentimiento de culpa tiene como finalidad el hacer consciencia en el transgresor para promover un cambio de conducta e intentar mecanismos de reparación de dicha infracción. Paradójicamente, en ocasiones, también se le llama "Culpabilidad Sana" ya que debería motivarnos a respetar normas, no repetir el hecho , sobre todo, a no perjudicar a los demás. Situación que no siempre sucede como seria lo idóneo. Por otro lado está el caso de la culpa como trastorno o también llamada "Culpa Mórbida", en la que no ha habido una falta real que justifique este sentimiento, pero la persona se siente permanentemente culpable. Estos sentimientos de culpa enfermiza, son destructivos y no nos ayudan a adaptarnos al ambiente social que nos rodea, fundamentalmente el familiar y el laboral.

Dentro de todos los sentimientos negativos que un ser humano puede experimentar, sin duda, el sentimiento de culpa mórbida es el más deletéreo y nefasto. Esto por dos sencillos motivos: El primero relacionado con uno mismo pues se vuelve una represalia autoinfligida que lo lleva a sufrir una carga y vergüenza permanente y, en segundo lugar, porque es la forma mayormente utilizada por otras personas, en forma consciente o no, para intentar manipularnos, convirtiendo así a la culpa en un instrumento de control y de dominio.

La culpa como sentimiento negativo se genera muy temprano en nuestras vidas y ocurre por la brecha dejada por lo que se hace y lo que pensamos deberíamos haber hecho. Se trata en general de una visión hacia atrás, hacia el pasado. Hablamos de hechos que ya sucedieron y sobre los que usualmente ya no tenemos control. Pero lo más importante es que se trató de sucesos que no merecían ser considerados como generadores de culpa. Según los expertos en desarrollo humano, la culpa como sentimiento enfermizo se fundamenta en la emoción básica que es la vergüenza y esta suele ser aprendida muy temprano en nuestra infancia. La vergüenza suele aparecer alrededor de los tres años y la culpa enfermiza se le inculca al niño alrededor de los cinco a seis años, esto sucede habitualmente en el hogar. Es así como la vergüenza y el sentimiento de culpa se retroalimentan entre sí desde muy temprano en nuestras vidas, haciendo que estos trastornos sean difíciles de tratar pues no suele conocerse esta interacción.

No hay duda de que, muchas veces, los seres humanos queremos interactuar con el mundo que nos rodea basándonos más en nuestras emociones que en las razones y actuamos en relación con las impresiones generadas por estas emociones. Sólo reconociendo estas situaciones tendremos con los demás una relación sana; esto es cuando nuestro interior esté igualmente sano y, sobre todo, libre de sentimientos de culpa mórbida.

*Doctor en Medicina.

aguilarjoya@yahoo.com