Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Cuidado con los disfraces

Aunque el título parece referirse a Halloween, el propósito es hablar de las actuaciones de los candidatos a la presidencia. Para ello, cito la definición que de "disfraz" da el diccionario de la Real Academia de la Lengua: "Artificio que se usa para desfigurar una cosa, con el fin de que no sea conocida".

El disfraz que nos presentan los candidatos, son ofrecimientos que suenan a gloria, para los ingenuos que todavía les creen, por no conocer la imposibilidad de cumplir tan milagrosas promesas, que riñen con acuerdos internacionales, condiciones financieras y leyes de la República. La expresión facial, el lenguaje corporal, la sonrisa fácil, el apretón de manos y abrazos repartidos a viejitas y jóvenes, gordas y flacas, completan el disfraz, para esconder una realidad que no conviene sea conocida.

El Dr. Quijano cayó en la trampa asegurando que mantendrá los subsidios, y para apabullar a Sánchez Cerén, acompañará el vaso de leche, con desayuno completo, sin explicar quién pagará semejante fiesta.

Tony Saca lo supera, disfrazándose como la apuesta ganadora, apoyándose en la experiencia adquirida en su primer mandato, prometiendo resucitar los programas que califica de exitosos y tildando de calumnias, las muchas anomalías que se registraron durante su administración, y que todavía recordamos.

Aunque el principal candidato al Óscar de los disfraces, es el candidato del FMLN, experto en cambiar de colores según la ocasión, imitando al camaleón. Con su programa "Usura Cero" ofrece a empresarios bajar las tasas de interés de los créditos, hasta un 4% anual, para reactivar la economía, olvidando que lo mismo ofreció Jorge Schafik Handal, ex candidato del Frente a la Alcaldía de San Salvador, sin que ninguno de los dos explicara dónde están esos recursos.

Disfrazado de ALBA, visita escuelas y regala computadoras y becas, augurando lo extraordinario que será otro gobierno del partido rojo. Aunque se guarda muy bien de explicar, por qué no hizo nada como titular del MINED, por qué amparándose en la LEPINA, ley totalmente inaplicable en nuestro país, sacó a los salesianos de la Ciudad de los Niños, quienes habían realizado un modelo de gestión de todos reconocida, se apropió del Hogar Guirola, que contaba con un patronato que luchaba por atender a los niños y muchas otras instituciones privadas que habían apoyado la educación. Tampoco explica la brutal realidad que todos conocemos: Escuelas en ruinas, sin servicios sanitarios, lo que constituye una ofensa al derecho del niño, de recibir una educación de calidad, en un ambiente digno, precisamente cuando vive en zonas de extrema pobreza. Las quejas de los maestros, a quienes engañó vilmente al no cumplirles sus derechos laborales, se escudan bajo el disfraz del más profundo silencio.

Pero su mejor actuación ha sido su apoyo a la indicación del Presidente Funes, a sus ministros, de no dar a conocer al Ministro de Hacienda las urgentes necesidades de refuerzo presupuestario. El vicepresidente candidato, demostrando una incondicional sumisión a su jefe aclara que no es prohibición, alabando la medida como una genial estrategia de comunicación, para defender el presupuesto 2014, que ha permitido darle continuidad a los programas sociales, y garantizar los derechos de los trabajadores.

Disfraz que ofende la inteligencia de los salvadoreños, conocedores de la verdad, por los análisis realizados por respetados economistas y organizaciones empresariales, demostrando un déficit millonario, lo cual cualquiera puede comprobar realizando una sencilla operación de suma y resta. Mucho cuidado con dejarse engañar con cantos de sirena y vistosos disfraces con que esconden sus verdaderas intenciones, los candidatos a gobernarnos.

*Columnista de El Diario de Hoy.