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Cuestión de tiempo

Hace tan solo unas semanas escribí sobre las infecciones trasmitidas por mosquitos. Hable de la historia de los descubrimientos científicos que llevaron a relacionar el mosquito con la malaria y otras enfermedades, y de los métodos que se han utilizado para el control del vector. Mencioné el chikunguña solo de paso, sin imaginar que poco tiempo después estaríamos ante una epidemia de grandes proporciones. Al momento de escribir esto se tiene registro de más de veinte mil casos. Prácticamente no hay persona en El Salvador que no tenga a alguien cercano que no haya contraído el virus. Y los demás nos mantenemos a la expectativa, esperando el turno…

La realidad es que era solo cuestión de tiempo. Tenemos desde hace tiempo el vector, que es del tipo Aedes, el mismo que transmite el dengue. Faltaba únicamente que hubiera un poco más de lluvia (que aumentara la población de mosquitos) y una persona infectada.

El virus del chikunguña fue aislado por primera vez en 1953 en Tanzania y durante el Siglo XX provocó epidemias en África, Asia y países del Océano Índico. Se ha propagado rápidamente y en 2006 y 2007 hubo brotes en el sur de Italia y Francia. A mediados de este año se reportó epidemias en países del Caribe, y hoy en América Central. La movilidad de las poblaciones humanas y la resistencia del mosquito a los insecticidas han contribuido a esta expansión.

Una de las razones del brote explosivo que hemos tenido en El Salvador es que, al ser una enfermedad nueva, no tenemos inmunidad específica para el virus. Tenemos, sí, una inmunidad innata que es la primera línea de ataque contra las infecciones. Pero esta inmunidad innata no es igual en todos, siendo más efectiva en unas personas que en otras. Esto ha sido investigado desde la epidemia en Gabón en 2006. Su importancia radica en el hecho de que de su efectividad depende la gravedad de los síntomas. Se dan casos de personas que solo experimentan una fiebre pasajera mientas que otras tienen una fase aguda más severa y mantienen síntomas residuales por meses.

Pero hay otras razones que explican por qué esta enfermedad nos ha atacado tan fuertemente y tienen que ver con los hábitos y la educación de la población. Casi todos saben que el mosquito es el responsable de la transmisión de enfermedades pero son pocos los que hacen algo al respecto. Se permite que el mosquito prolifere a su antojo. Hace unos meses paré en una venta de cocos en la carretera a Sonsonate. A la par de la venta había una pequeña montaña de residuos, cocos partidos a la mitad. Al acercarme una nube de mosquitos se elevó. Me apresuré a regresar al carro pero el vendedor ni se inmutó; vio a los mosquitos que tenía alrededor como quien mira zanates volar. Qué le costaba, pensé, unos machetazos más y dejar los cocos partidos en cuartos y evitar que pudieran acumular agua. Y así es con todo, llantas, huacales, latas. La indiferencia tiene su costo.

Actualmente se está desarrollando una vacuna que prevendrá futuras epidemias. Mientras tanto debemos tomar medidas de seguridad. Junto con la eliminación de las larvas y adultos se recomienda el uso de ropa protectora (el Aedes pica principalmente de día) y la protección con mosquiteros a los que duermen de día, como los enfermos, los niños y otros que tienen esa costumbre o necesidad.

*Médico psiquiatra.

Columnista de El Diario de Hoy.