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El cuento del lobo pastor y la política salvadoreña

Las personas que aprendieron a leer con el Silabario, recordarán el "Cuento del Lobo Pastor"; era un lobo que fue a un pueblo llamado Redil en busca de unos cabritos a quienes pretendía devorar. Siendo lobo, se vistió de pastor, a fin de engañar a sus presas. Dichosamente, él mismo fue engañado y antes de lograr su cometido terminó ahogado en un puente cercano a Redil.

Lo que ocurre con cada campaña electoral, no es muy diferente a la astucia mostraba por el lobo del cuento. Inescrupulosamente ciertos políticos se visten de pastor, asistiendo a cultos, misas y toda clase de reuniones que les genera simpatías con la población. Aunque nunca leen la Biblia, en estas campañas se lucen como si en realidad vivieran piadosamente. Si bien, hay unos pocos cristianos dentro del quehacer político, ellos son los que menos se aprovechan de la cristiandad. Conozco a un par de buenos amigos con carácter definido de discípulos, quienes no alardean de su fe con fines electorales, a los cuales sí se les creería.

Llamó especialmente la atención que el candidato del partido oficial por la Alcaldía capitalina, recientemente usase la cita de Mateo (7:15-20), para convencer a la población de que por los frutos lo conocerán. En diciembre pasado envió un mensaje navideño donde hablaba de su abuela oriunda de Belén. Como muchos me pregunto: ¿Es verdaderamente cristiano el candidato?

A priori no me juzguen de intolerante a la libertad de culto o que voy en contraposición de un Estado laico. Esto está claro y no debemos mezclar una cosa con la otra, o por lo menos eso mismo esperaríamos de quienes confunden a la población cuando ellos usan la Biblia o citan versículos de ella. No estoy de acuerdo tampoco con quienes dicen que no importa quién nos gobierne, que da igual que lo haga un ateo o un musulmán. O conocemos realmente lo que estamos hablando, o lo hacemos desde una percepción distante a las realidades que se viven en el mundo hoy día.

Cuando hablamos de ser tolerantes con otras religiones, suena bonito; el problema es que nosotros podemos ser tolerantes, pero una vez el Islam llega a dominar una sociedad, se vuelve intolerante. Sobran testimonios de misioneros en los países islámicos a quienes se les niega toda libertad para ejercer su fe, mucho menos para propagarla. Lo que se escucha y se observa por diferentes medios, es la instigación violenta por parte de grupos radicales, llegando al punto de asesinar a enormes cantidades de cristianos. Personalmente, nunca pensé que volviésemos a tener persecución contra la iglesia. Hoy día esa persecución ha llegado, no de parte de Roma u otros grupos dentro del cristianismo, sino del fundamentalismo islámico.

El Islam está avanzando sobre el planeta; dentro de sus planes está el conquistar al mundo con su fe. Ellos tienen objetivos bien definidos para lograrlo, uno de ellos es incursionar en la política. Por ejemplo, una de sus acciones inmediatas es conquistar Europa y Estados Unidos. Para esto, ellos procrean hijos, los mandan a prepararse en las universidades y luego los harán incursionar en el gobierno u otras posiciones que les facilite su cometido.

No estamos lejos de que eso ocurra en nuestra tierra, pues a claras luces el candidato no tiene necesidad de meterse en política, su vida la tiene hecha. Si hay alguna razón más allá para participar en política, él la sabe y la población se dará cuenta de eso el día de mañana. Lo que no está bien es que mantenga un rotundo silencio ante su vocación religiosa, la cual sin lugar a dudas, es la misma que su padre profesa.

Ante esta realidad, considero necesario que los que tienen adhesión ideológica a los distintos institutos políticos, no pasen por alto las posibles motivaciones de sus candidatos. Miren a futuro y no respondan a estímulos mediáticos ciegamente.

*Pastor General de iglesia Shekina