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Cuando las realidades se imponen

El anuncio hecho en Washington D.C. la semana pasada, de que el Estado de El Salvador y la firma italiana ENEL suspenden por un mes el litigio en la instancia internacional conocida como CIADI, en lenguaje coloquial, en el de la calle, equivaldría a decir ¡bajar pistolas! El posterior anuncio del Fiscal General de que hay un acuerdo de confidencialidad en el largo y oneroso conflicto entre CEL (Estado de El Salvador en la actual instancia) y ENEL, para buscar un acuerdo integral que a su vez finalice el proceso penal en contra de exfuncionarios y un administrador de la firma italiana, así como el embargo de bienes a la misma, es una buena noticia.

En primer lugar, porque transcurrido un año desde que inició el proceso penal y según el comunicado difundido por los acusados en el caso, no se les han encontrado delito. Es decir, no ha salido evidencia de que los exfuncionarios hayan lucrado de la negociación del contrato y de la relación con ENEL mientras estuvieron en sus puestos. En segundo lugar, por el daño que ha sufrido la marca El Salvador como lugar propicio para la inversión extranjera. No ha sido la única causa de nuestro rezago en lograr atraerla, también está la criminalidad, la agresividad hacia quienes generan trabajo, entre otros, pero ha sido el conflicto con ENEL una señal muy negativa ante los ojos de potenciales inversionistas.

En tercer lugar, porque la profunda caída de los precios del petróleo se lleva consigo el sueño de al menos parte del oficialismo de que la solución a nuestros males se encontraba en "el Sur". Venía mal, muy mal Venezuela, con la inflación más alta del Continente (un 70 por ciento) y el crecimiento económico más bajo; basta para los incrédulos observar las inimaginables carencias que sufren los venezolanos, pero la caída de los precios del petróleo les dramatiza aún más la situación. La influencia de la "Revolución Bolivariana" en Latinoamérica, basada en el poder de los petrodólares, llega a su fin. ¿Cabe o no tratar de resolver el litigio con ENEL, que tiene entre sus accionistas al Gobierno de Italia?

Sumergido El Salvador en una crisis generalizada, donde la inseguridad ciudadana y el costo de la canasta básica minan la moral y la confianza de la población salvadoreña, y donde más y más se percibe de que el país va por el rumbo equivocado, despertar ante las realidades actuales, manejarse con sensatez, lucir el azul y blanco debería ser un imperativo nacional. La visita de Estado a México y la presencia en Washington D.C. del Presidente Sánchez Cerén en el foro del BID, describiendo y avalando el documento "Alianza para la Prosperidad en el Triángulo Norte", parecerían ser pasos en esta dirección, así como la visita del Presidente de Costa Rica a El Salvador hoy.

Pese a ello, hay un doble discurso entre personeros del oficialismo, pues mientras por un lado se observan señales consideradas como positivas, por el otro surgen atrincheramientos ideológicos de la era soviética. Y como dicen en el mundo anglo, "you can?t have it both ways", si de construir confianza y credibilidad se trata, vaya qué bien le haría al país un solo discurso, en los términos del documento al que se comprometió el Presidente en el reciente foro del BID, cuyos ejes estratégicos son: apoyo al sector privado y al capital humano para fomentar el crecimiento económico y la creación de empleos; buscar resolver paulatinamente la inseguridad física en el Triángulo Norte y el fortalecimiento de las instituciones democráticas.

No se pretende que sea virtud, tan solo asunto de realidad.

*Director Editorial

de EL DIARIO DE HOY.