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Crónica de pérdidas anunciadas

El sistema financiero mundial pareciera estar inmune a lo que necesariamente va a venir: un aumento en las tasas de interés mundiales, que va a tener consecuencias muy serias en la economía global. Las señales de que esto va a pasar y las advertencias de la gente muy cercana a los hechos se han ido volviendo cada vez más frecuentes. Matemáticamente, los aumentos en la tasa de interés causan disminuciones en el precio de los bonos de renta fija porque el precio de dichos bonos se ajusta para que esa renta fija al dividirse por el precio del bono dé un rendimiento más alto, igual a la nueva, mayor tasa de interés. Así, por ejemplo, el precio de un bono de 30 años que paga un interés de 2.7 dólares al año caerá de 100 a 82 dólares si la tasa de interés sube de 2.7 a 3.7 por ciento anual. Esto implica que la persona que lo compró a 100 dólares perderá 18 dólares por cada bono. Esto no es un efecto sicológico sino puramente matemático. El precio del bono se mueve en razón inversa con la tasa de interés. Es decir, el aumento en los intereses causará una pérdida grande a los tenedores de bonos de interés fijo.

Pero, ¿qué tan seguro es que subirán las tasas?

Las evidencias que sugieren que las tasas subirán son muy claras por varias razones. Primero, está la trayectoria histórica de los intereses. Los intereses actuales están muy por debajo de su promedio histórico, y no por razones naturales sino porque los bancos centrales de Estados Unidos, Europa, Gran Bretaña y Japón los mantienen artificialmente bajos. Por ejemplo, el promedio de la tasa de interés de los bonos de 10 años del Tesoro de Estados Unidos de enero de 1871 a agosto de 2013 (142 años y medio) es de 4.65 por ciento. La tasa actual es de 2.60 por ciento. Regresar al promedio involucraría un aumento de 2 puntos porcentuales. Si el cálculo se hace con tasas reales de interés (es decir rebajando la tasa de inflación de la tasa de interés para ver cuánto rendimiento queda después de eliminar la inflación) el ajuste también sería de dos puntos porcentuales.

Segundo, el presidente de la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos, Ben Bernanke, ha dicho que las tasas va a aumentar porque su institución dejará de comprar los 85 mil millones de bonos y otras obligaciones que ahora está comprando mensualmente en el mercado. Esas compras son las que mantienen altos los precios de los bonos, y bajos los intereses. Una vez que la Reserva Federal deje de comprarlos, el descenso en la demanda hará que los precios de los bonos bajen y las tasas de interés suban.

¿Cuál será el efecto de esto?

Esta semana el Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó la magnitud de las pérdidas esperables por cada punto de aumento en la tasa de interés de largo plazo. De acuerdo a sus cálculos, un aumento de un punto en la tasa de interés de largo plazo causaría una pérdida de 2.3 millones de millones de dólares entre los tenedores de bonos del Tesoro de Estados Unidos. Para que usted tenga una idea de la magnitud de ese número, tome en cuenta que el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos es 15.7 millones de millones de dólares, de modo que cada aumento de un punto en la tasa de interés es igual a 1.5 por ciento de la producción total del país. Es decir, un aumento de 2 puntos porcentuales generaría una pérdida de 3 por ciento del PIB, una cantidad gigantesca.

Esta pérdida causará daños serios a los tenedores de estos bonos y a mucha actividades relacionadas, incluyendo el sector financiero, que suele ser el mayor tenedor de bonos en los mercados internacionales. De acuerdo a la información que tengo, el sector bancario salvadoreño tiene sus reservas en instrumentos de corto plazo, que no sufrirán pérdidas sensibles con el aumento de los intereses.

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.