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Críticas y felicitaciones con intereses creados

Quise evitar escribir sobre el aniversario del gobierno del presidente Funes, pero se me ha hecho imposible. La combinación del aniversario con la campaña política ha hecho insoportables las críticas y los elogios. A excepción de muy contadas ocasiones, las evaluaciones están viciadas de espíritus electoreros, incluyendo las del propio presidente.

Al inicio de su gestión escribí varios artículos sugiriendo un cambio de timón en aspectos cruciales. Muchos de estos temas siguen sin ser tratados adecuadamente: el manejo y la promoción de la inversión privada y pública, la construcción de equipo al interior de su gabinete, el liderazgo ante el sector privado, el prometido pacto fiscal que nunca llegó, el inoperante CES, el conflicto interno de liderazgo entre algunos funcionarios por ser el primero entre iguales, y la importancia de la acción eficaz y eficiente más que los discursos.

Un líder se distingue por construir agenda de país y por convencer a todos los sectores que es conveniencia propia por ser conveniencia de todos. No es posible liderar un país alienando alguno de los sectores sociales, políticos o económicos relevantes. Dudo que a estas alturas pueda el presidente cambiar el tono de su gestión, especialmente en medio de una campaña política que promete muy poca sustancia y mucha confrontación. El FMLN ahora reclama autoría por lo hecho por el presidente Funes y el mismo presidente busca renovar su mensaje con el lema "Buenos cambios".

Cuando se pensaba que ARENA era un partido diferente deciden sacar del baúl de los recuerdos las pasiones triunfalistas. Está bien en campaña, pero permitan que los nuevos aprendizajes lleguen también a los mensajes de campaña. ARENA pretende redescubrir la fuerza unificadora de la pasión política de sus inicios, sin llegar al extremo de hacerlo bajo la bandera del deseo de eliminar a los rojos. Pero dicha pasión debe sustentarse en la construcción de una nueva identidad. Ofrecer mano dura a los mareros no ha resuelto el problema y además tampoco debe haber tregua con la pobreza, tampoco debe haber tregua con la mala administración, tampoco debe haber tregua con la corrupción.

Si algo puede rescatar ARENA es su capacidad de gestión, liderazgo y renovación. Es posible que hubiera podido hacer más en sus veinte años de gobierno, que hubiera podido poner más a la gente como centro de su gestión en el Ejecutivo. Sin embargo, tuvo logros importantes en el crecimiento económico y reducción de la pobreza. Le faltó creatividad para innovar el modelo de crecimiento que nos haría un país nuevo y diferente. ARENA apostó en el pasado a la falsa tranquilidad de una legislación débil, pero finalmente ha caído en la cuenta de la importancia de la institucionalidad para el fortalecimiento democrático. ¡Aleluya!

Ahora además debe competir contra un gobierno que efectivamente ha hecho suyas las demandas populares. El problema del presidente Funes es que no reorientó el gasto para favorecer la inversión social, sino que nos endeudó más y gastó lo que no teníamos. ARENA debe competir ofreciendo un modelo que permita mantener esa orientación de beneficio popular a la vez que recupere la sanidad de las finanzas públicas y el crecimiento económico del país.

El FMLN quiere destruir el país que delineamos con los Acuerdos de Paz. Ese era el consenso que nos permitió avanzar hasta ahora y debemos recuperar esa visión común del modelo democrático que debe construirse. La campaña puede ser un buen momento para llegar a acuerdos nacionales. Si el presidente Funes decide no seguir involucrado en la campaña, todavía puede promover la construcción de esa agenda de país. Tal vez así su recuerdo se vuelva imperecedero, pero por positivo.

*Columnista de El Diario de Hoy.