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Cristianos: mañana es Navidad. El 28, marchamos contra Herodes

La Navidad anuncia el nacimiento de Dios Hijo, hecho hombre.

Él, siendo Dios, no necesitaba venir al mundo para exculparnos del pecado, pues con un mandato divino habría bastado. Pero quiso dejarnos su ejemplo personal enseñándonos el camino de lucha a seguir, para obtener el bien y de esa forma alcanzar sus promesas de vida eterna.

Así Dios, con su nacer al mundo, empieza mostrándonos el derecho a la vida que tenemos todos los seres humanos, sumado al derecho a nacer en una familia formada por un padre y una madre, pues él, igualmente por ser Dios, no necesitaba de una mamá y un papá aquí, y con sólo aparecerse hecho humano habría sobrado también. No obstante, quiso mostrarnos la importancia y necesidad que todos tenemos de ser protegidos y salvaguardados por nuestros padres en nuestras más grandes carestías al nacer.

Así lo narra la Biblia (Mt/2; 13-14) cuando un ángel, pocos días después de nacer el Divino Niño, se presenta a José alertándolo contra el asesino rey Herodes que busca matar a Jesús. José protege a su familia huyendo a Egipto como le indica el ángel. Herodes entonces manda a matar a miles de bebés indefensos para acabar con Dios Hijo, porque teme la profecía (Miqueas/5; 1-2) que anunciaba el nacimiento del Rey de Reyes, Jesús.

Pero en pleno Siglo XXI, infernal por todo el descalabro moral y el oscurecimiento de la razón, vemos que la villanía de aquel Herodes es solemnidad para muchos ahora, siendo ejemplo vivo el feminismo --apadrinado por declaraciones como las que el mandatario diera al CNN--, que abogan por el aborto "terapéutico", engañosa, eufemista palabrita, que incluye toda forma de asesinar miles de niños indefensos, abortándolos, elevando así la maldad al mismo nivel que el bien. Esto sucede cuando los ciudadanos honrados no hacen nada por superar tanta perversidad. El político Edmund Burke decía sabiamente: "lo único necesario para que triunfe el mal, es que los buenos no hagan nada para evitarlo".

Dada la profundidad de la crisis y el grado de inmoralidad en que viven amplios sectores de nuestra sociedad, y peor aún, quienes gobiernan la patria, se impone un testimonio de vida colectivo y espontáneo, que testifique la grandeza de la moral cristiana. Éste será la enorme marcha "Familia, santuario de la vida", para luchar por la familia, la vida, los valores morales, el sábado 28 de diciembre, a las 2 p.m., desde la Plaza del Salvador del Mundo hasta la Plaza Cívica, frente a la Catedral, volviéndose obligatorio y patriótico legitimar esta demostración asistiendo, si es verdad que no deseamos que tanta criminalidad y tanto mal sigan su avance impetuoso que afecta tanto a todos los ciudadanos, especialmente a los más desposeídos.

En mi libro "Al filo de mi pluma", que está de venta en librerías La Ceiba, La Casita, Clásicos Roxil, Museo Marte, pueden ustedes apreciables lectores, comprobar de forma documentada, cómo la decadencia del país, la pérdida de valores y creencias (que fueran antes la norma conductual, parte constitutiva de nuestra nación), son causados principalmente por la descomposición moral, el relativismo, el materialismo, hedonismo, corrupción, feminismo de género, el comunismo socialista Siglo XXI, encontrando allí también cómo cambiar nuestro rumbo.

Exaltemos las enseñanzas que Cristo nos trajo un día de Navidad, como mañana, hace 2013 años, asistiendo a la marcha del 28. ¡Felicidades!

* Columnista de El Diario de Hoy.