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De la crisis surgirán los líderes

Es común para la gente admirar consumados líderes históricos y también a lideres nacientes. Al mismo tiempo algunos buscan emularlos, desean estar en su posición. Y sobre estas envidias aplican sabios adagios que advierten que debemos tener cuidado de nuestros deseos.

Los más grandes líderes, políticos, empresariales, genios, han experimentado personalmente algún tipo de problema crucial desde en sus vidas, que les obliga a enfrentar muchos y grandes desafíos. En respuesta a esos desafíos desarrollan fortalezas, desafíos que la mayoría de la gente ni se imagina cómo vencer. Y eso los hace especiales, líderes.

Recordemos el dicho que dice: "el que quiere celeste que le cueste". En la historia se registran muchos líderes destacados con dislexia, déficit de atención (ADD), trastornos depresivos, bipolares, etc. Estos desafíos los hace que aprendan de manera diferente y que vean las cosas de manera distinta al común.

Ser emprendedor o líder también puede ser un camino muy solitario. No se tienen muchos amigos verdaderos, ni compañeros con quien socializar. Los líderes nadan contra corriente, como un salmón río arriba. El papel de líder requiere un gran nivel de compromiso y entrega, por lo que estos personajes no tienen tiempo ni oportunidades de compartir con la familia y sus pocos amigos.

Un documental muy interesante sobre la familia Roosevelt mostró los verdaderos desafíos de la vida a los que se enfrentó Teddy cuando niño, quien era asmático y estuvo a punto de morir de una crisis asmática. Difícil de creer la anécdota, debido a su naturaleza robusta, ávido cazador y líder audaz.

Franklin Roosevelt no sólo tuvo polio, también sufrió de depresiones y de gran aislamiento debido a su adicción al trabajo. Sin embargo, Roosevelt también condujo a una gran nación en medio de una fuerte depresión económica y una guerra mundial.

Y hay otros ejemplos. De Abraham Lincoln nadie tiene dudas que fue un personaje histórico y depresivo. Fue tratado por "melancolía" al grado de ser vigilado ante el riesgo de suicidio durante su presidencia.

Winston Churchill es otro líder que vivió deprimido y era un bebedor empedernido. Se dice que Churchill llamaba a su depresión su "perro negro". Sin embargo, sus contribuciones a la historia política de Gran Bretaña son enormes.

Modernamente fuimos sorprendidos por los suicidios de artistas famosos por su genialidad, como Heath Ledger, David Carradine, Amy Winehouse, Philip Seymour Hoffman y Robin Williams.

La depresión es tal vez la más intolerable de las aflicciones emocionales, la cual se puede vencer, pero a veces no. Pero sin duda, en la vida de los genios puede llegar a ser un gran aliciente para hacer cosas extraordinarias.

Si no hubiera un pequeño porcentaje de depresiones y de las llamadas personas "afectadas" en la sociedad, no tendríamos la innovación y el liderazgo que ha impulsado nuestro progreso notable.

No creo que sea correcto llamar "enfermedades" o "aflicciones" a estas condiciones como la depresión, los trastornos bipolares o ADD, etc. Creo que debemos aprender a mirar y trabajar con la gente simplemente en términos de sus fortalezas y debilidades.

Las grandes personas tienen grandes debilidades, pero también grandes fortalezas. Todo el mundo debe aprender a concentrarse en sus fortalezas y compensar las debilidades en lo posible. Si estamos deprimidos y queremos hacer frente a esa situación, es mejor ser un adicto al trabajo que un alcohólico.

Igual conclusión podemos transpolar a la economía. La temporada de invierno, como la gran depresión es la más difícil, pero a su vez es la más oportuna. Hemos sido testigos de las innovaciones más radicales durante las depresiones económicas severas, donde surgen grandes líderes dictando nuevo rumbo a la nación.

* Colaborador de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com