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El craso error de la comunicación institucional del TSE

Pareciera que el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE) está cortado con la misma tijera que el presidente de la Asamblea Legislativa y no lo digo porque provienen del mismo partido político o porque tienen decisiones polémicas ---que las tienen y muy criticables---, sino por la relación que mantienen con los medios informativos, incluso me atrevería decir, la falta de conocimiento de cómo funciona la comunicación institucional que es parte central y esencial de la gestión pública.

Quiero recalcar que no se trata de una mención personal, mucho menos de juzgar las actuaciones de estos políticos, sino centrarme en su carácter de funcionario público, en cuanto tal, con la obligación y el deber de relacionarse con la ciudadanía de manera transparente, oportuna, clara y directa. En segundo lugar, se trata de comentarios técnicos que buscan esclarecer el papel de la comunicación institucional la cual forma parte de la gestión pública, del quehacer diario de todas las entidades públicas.

Partamos de lo básico: la comunicación institucional debe ajustarse a técnicas aplicadas al propósito de entrelazar, de mejor manera, los objetivos e intereses de la institución con los objetivos e intereses de la población, de los públicos. Otro punto elemental es que nos estamos refiriendo a la gestión pública, en cuanto tal, que tiene la lógica de un trabajo administrativo, que maneja fondos públicos, que maneja los intereses del Estado o del gobierno, cuestión que debe desarrollarse con eficiencia y transparencia para responder, en última instancia, a la población a la que sirven.

Si tenemos claros estos conceptos podemos entrar a los hechos: uno, es un error craso, al parecer por ineficiencia y torpeza administrativas, que el TSE no haya divulgado los resultados preliminares de las elecciones recién pasadas. No solo se trata, como lo expliqué la semana pasada en este mismo espacio, de satisfacer la curiosidad de los periodistas y bajar las ansiedades de las cúpulas partidarias, sino de brindar la información elemental y esencial a los ciudadanos votantes sobre un proceso en el que ejercieron el papel más importante en una democracia.

Dos, el TSE carece de un aparato de información y comunicación eficiente, que permita dar a conocer, casi "minuto a minuto", las interioridades primero de los preparativos de los comicios, luego de su realización en el llamado "Día D" y, posteriormente los resultados; es intolerable que no haya "comunicados oficiales" emitidos en forma periódica acerca de la posición oficial del TSE, y todavía peor, que el magistrado presidente se "ausente" de los medios de comunicación durante casi una semana, y cuando aparece, escoge a tres medios, no se sabe si de izquierda, como lo es él, sino con aquellos incondicionales con los cuales se "siente bien", dado que le permiten "hablar con micrófono abierto" sin ningún tipo de cuestionamientos o repreguntas como lo suelen hacer los periodistas independientes.

Esta actitud es inaceptable, ya que luego de una avalancha de críticas, lo justificó como un acto circunstancial, asegurando el magistrado presidente que no trató de excluir a ningún medio sino que "se quedaron a la conferencia solo esos tres medios"; lo peor de todo es que su "mensaje" no llegó a la población dado que los medios con los que se reunió tienen una cobertura muy reducida y no llegan masivamente a las audiencias.

Tres, el conteo de votos ha pasado por serias dificultades y complejidades propias de un nuevo sistema, por ejemplo, lo de los votos cruzados; ha sido lento y discutido el proceso pero lo ha complicado aún más, el hecho de que se carece de lineamientos oficiales claros que permitan a los involucrados actuar bajo lineamientos definidos.

Por ejemplo, habría habido menos tensión y menos conflicto, si ante la creciente cantidad de "actas erróneas" o la petición de "abrir las urnas", el TSE hubiese dicho, qué hacer, cuál es la política o, simplemente decir que se estudiaría la cuestión y que se dará respuesta oportuna en su momento, pero no ha habido nada de esto, lo que permitió que tomaran la voz los mismos partidos políticos.

Y cuatro, por si fuera poco, la web es un desastre en cuanto al escrutinio de votos; se dice una y otra vez que "están a punto" de terminar el escrutinio de votos para el Parlacen, pero en su sitio web, tienen 10, 20, 30 o 60 por ciento. Una verdadera incongruencia.

El manejo de la comunicación institucional no solo del TSE, sino también de la mayoría de las instancias gubernamentales, es desastroso, como al parecer ha sido la preparación y ejecución de los comicios; hemos retrocedido en el tiempo, hemos perdido mucho de lo que ya habíamos logrado en el pasado inmediato.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com