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La Corrupción y la Impunidad le escriben al Fiscal recién electo

Si escoge apartarse de la increíblemente generosa oferta de ser nuestro amigo y decide usar su poder constitucional para la persecución de nuestros adeptos -- buscando cruelmente nuestra extinción -- no tendrá una carrera fácil. 

Si por arte de magia la corrupción y su comadre, la impunidad, adquirieran características antropomórficas y obtuvieran por un momento el don del razonamiento y el habla, lo siguiente es probablemente lo que le dirían a Douglas Meléndez, el recién electo fiscal general:
Buenas, Fiscal Meléndez. Aquí, saludándolo y dándole la bienvenida al puesto, somos doña Corrupción y mi comadre, la niña Impunidad. ¡Nos volvemos a encontrar! Nos conocimos ya antes, cuando le dio a usted por andar de malcriado molestando como fiscal en los casos de nuestros ahijados Carlos Perla y Raúl M. García-Prieto, y en otra ocasión cuando anduvo importunando a tantos de los que les habíamos construido carreras profesionales a punta de títulos falsos
.
Como usted sabe, nos encanta el clima tropical y la debilidad institucional, y por eso nos hemos instalado cómodamente en su país. Nos gusta la tranquilidad y la discreción y aquí, aparentemente, no estorbamos, porque nos hemos acomodado a nuestras anchas en la institucionalidad salvadoreña con poca oposición y hasta algo de ayudita por parte de las leyes y nuestra chera, la burocracia.
 
Como en la coyuntura anterior estábamos bastante cómodas y ganando adeptos a diestra y siniestra, hubiéramos preferido no tener que darle la bienvenida a un nuevo fiscal. Tristemente, nos es ahora aparente que los paseos que dábamos tan discretamente con el fiscal anterior levantaron mucho polvo, y por eso estamos en estas. Lo bueno es que aprovechamos la polvareda para que a nadie le quedara claro qué monedas de canje negociaron los partidos para determinar que usted era el más idóneo y ahora, después de todos los votos necesarios, es usted, Douglas Meléndez, el destinatario de este mensaje.

Más que un mensaje, esta es una extensión generosísima de nuestra amistad. Como sabrá, le hemos construido la fortuna, con todo y la libertad de disfrutarla, a muchísimos amigos poderosos, de todos los partidos del espectro político. Con nuestra amistad y su poder, no habría razón para que usted no disfrutara de estos mismos beneficios, que incluyen viajes en avión privado sin la necesidad de andar rindiendo cuentas (nunca nos hemos llevado bien con la metiche de la transparencia, por chambrosa).

Si le incomoda nuestra oferta entendemos que quizás se deba a timidez o miedo al que dirán los pesados de los medios de comunicación. Está bien, si no quiere meterse con nosotros, nos esconderemos tranquilamente detrás de las decenas de homicidios diarios, que al fin y al cabo, son parte de la lista de responsabilidades que ahora caerán sobre su escritorio. Ocúpese de eso sin pena, que no lo molestaremos mientras a nosotros nos dé siempre el tratamiento del ojo pacho.

Ahora bien, si escoge apartarse de la increíblemente generosa oferta de ser nuestro amigo y decide usar su poder constitucional para la persecución de nuestros adeptos -- buscando cruelmente nuestra extinción -- no tendrá una carrera fácil. Tenemos la Asamblea Legislativa llena de amigos, los mismos que a tiempo cortaron de raíz varias de las peligrosísimas disposiciones de la Ley de Probidad que nos habrían inducido una enfermedad terminal, y no dudaremos en sugerirles que usen sus facultades constitucionales para entorpecerle su trabajo. Del mismo modo, le sugerimos alejarse de las malas influencias, como las de esos malcriados que se hacen llamar Grupo Gestor y que no hacen más que buscar exterminarnos.
 
Esperamos que esta sea una relación mutuamente beneficiosa. Éxitos,
 

Doña Corrupción y su comadre, Impunidad.
 

Ojalá que el recién electo fiscal, no sólo no les conteste el mensaje, sino que además, de la misma manera que lo ha hecho el Grupo Gestor, le declare la guerra a estas dos señoras que tanto daño le han hecho a nuestro país.

*Lic. en Derecho de ESEN con maestría en Políticas Públicas de Georgetown University.Columnista de El Diario de Hoy@crislopezg