Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Conversión de médico italiano

Afinales de septiembre, la Agencia Católica de Informaciones en América Latina publicó la noticia de un médico italiano que dejó de hacer abortos, ha sido una noticia impactante que me ha parecido bien publicarla casi a la letra en este artículo.

Dice así: La historia de conversión de Antonio Oriente, actual vicepresidente de la Asociación Italiana de Ginecología y Obstetras Católicos estremece a quien la conoce. Hace unos días, tuvo la oportunidad de saludar fugazmente al papa Francisco, a quien entregó los instrumentos quirúrgicos que usó por años para practicar abortos. El médico narró su historia. Por varios años Oriente practicó abortos por dinero. Provenía de una familia pobre y para él, el éxito era "avanzar" en su carrera y ascender de clase social.

Su historia comenzó a cambiar al casarse con María Carmela, una pediatra que amaba los niños. No podían concebir un hijo, mientras Oriente seguía --como él dice-- "matando a los hijos de los demás". Cada día al regresar a casa, encontraba a su esposa llorando. Una noche decidió quedarse hasta tarde en su consultorio porque "estaba destruido interiormente". Aquella madrugada, una pareja de esposos llamó a la puerta de su consultorio pensando que ocurría un problema. La pareja escuchó su historia de dolor y lo invitaron a participar en un encuentro de oración. "Desde entonces --afirma Oriente--, comencé a conocer a un Dios distinto al que conocía, porque anteriormente me parecía una obligación y lo odiaba. Este Dios era misericordioso".

"Un día sentado ante el crucifijo escribí una carta al Señor: Nunca más muerte hasta la muerte. ¿Qué clase de hijo soy yo que asesino a los hijos de los demás? Abandono la cultura de la muerte y abrazo la vida". Oriente y su esposa comenzaron a llevar una vida de católicos comprometidos y poco tiempo después, tras varios años de intentos frustrados, María Carmela quedó embarazada.

El 20 de septiembre pasado Oriente pudo estar cerca del Papa en la audiencia privada que concedió a los participantes de la Conferencia Internacional Mater Care. Oriente no formaba parte de la delegación. Sin audiencia reservada ni pase alguno, Oriente decidió viajar a Roma para unirse al Mater. "Al llegar a la sede de Pedro --cuenta--, me encontré con un Obispo, le dije que recorrí 800 kilómetros hasta llegar hasta allí y que traía conmigo las herramientas del aborto para deponerlas ante el Papa. La Virgen estuvo conmigo".

Llevó consigo una imagen de la Virgen de Luján que encontró en su oficina y que pertenecía a una mujer que le pidió un aborto, pero él la disuadió. Hoy vive con su hijo que no abortó. En su encuentro con el Papa le dijo: "Santo Padre yo ya no hago más abortos, estoy a favor de la vida, quisiera una bendición para los médicos que quieren formar un equipo sanitario a favor de la vida".

El ginecólogo le entregó en ese instante una bolsa con el material quirúrgico. El Papa le dijo: "Esta noche haré una oración. Esto lo tengo que llevar conmigo a mi habitación a Santa Marta". Luego le impuso sus manos y le dijo: "Usted está bendecido y luche por la vida. Los instrumentos de la muerte fueron abandonados a los pies del sucesor de Pedro en la Tierra, tal y como la muerte se pone a los pies de Jesús a favor de la vida. La vida es un derecho inviolable de todo ser".

*Sacerdote salesiano.