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Conveniencias

La reflexión que quiero generar es que en un país próspero y rico todos viven mejor, incluyendo las minorías dedicadas a las actividades al margen de las leyes, que también existen en los países del primer mundo

Cuando los países van bien se desarrollan y crecen, todo funciona mejor: la educación, la salud, el respeto por la vida, el respeto a los derechos humanos, el transporte, hay mejores infraestructuras, crecen las exportaciones y el intercambio comercial con el mundo, se incrementa el turismo, la buena imagen del país mejora, la policía tiene credibilidad, las instituciones son respetadas, el país se vuelve atractivo para la inversión extranjera, los capitales nacionales se quedan en el país, la gente vive bien, se interesan por la política, las universidades son mejores, las escuelas están en buenas condiciones, los maestros se dedican a la enseñanza, los niños reciben una buena educación, las universidades investigan, las empresas patentan nuevos productos, la industria se moderniza y adecua tecnológicamente, se facilita la creación de empresas, el sistema penitenciario funciona mejor, e incluso las penitenciarías son más limpias, más humanas y los reos, cumpliendo sus penas, tienen una relativa y comparada con la de aquí, mejor calidad de vida.

Me pregunto si no se dan cuenta de todas estas cosas los políticos cuando se van tres, cuatro, cinco días o una semana a visitar otros países con todos gastos pagados por los contribuyentes y gozando además de buenas dietas para que lo pasen bien.

Y fíjese, que también a la par de todo lo bueno que he descrito para la mayoría de los ciudadanos honrados que trabajan su día a día concentrados en sus labores y en el bienestar de sus familias, convive lo ilegal y las organizaciones ilegales de tráfico de personas, de drogas y el chantaje, que aquí se llama extorsión.

Las medidas y los métodos han venido variando y en el caso de El Salvador, apartándose cada día más de la civilización. Asesinar es lo peor que le puede suceder al que asesina, porque quita lo más preciado que tenemos, la vida, y también, lo peor que le sucede al asesinado y a su familia, porque pierde su vida y sus parientes a su ser querido.

La caricatura de Ruz del jueves es impresionante cuando muestra una cola de familias cargando sus muertos al cementerio para enterrarlos.
Si siendo también salvadoreños, no reorientan su forma de pensar y actuar en busca de paz para el país, las cosas solo empeorarán y para todos.

La reflexión que quiero generar es que en un país próspero y rico todos viven mejor, incluyendo las minorías dedicadas a las actividades al margen de las leyes, que también existen en los países del primer mundo.

¿A quién beneficia aquí tantos homicidios? ¡Paren ya, por en bien del país y de todos los salvadoreños!

*Ingeniero. 
Columnista de El Diario de Hoy.
www.centrodecalidadyproductividad.com