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El contraataque a ISIS

Contraatacar colectivamente a ISIS requiere cabeza fría para no caer en la trampa de fortalecerles si, por decisiones precipitadas, se alimenta lo que sería su gran sueño: unir a los musulmanes en contra de la civilización occidental

El Presidente de Francia, Francois Hollande, visitó ayer en Washington D.C. al Presidente estadounidense, Barack Obama, en su cruzada por que sea una mayor coalición internacional la que enfrente al Estado Islámico (ISIS) en los territorios que controla en Siria y en Irak. Luego de los ataques terroristas en París y el derribo del avión ruso lleno de turistas sobre la Península del Sinaí, los movimientos no son sobre atacar a ISIS o no,  sino en cómo hacerlo. Hollande se volverá a encontrar con Putin en los próximos días.

Como represalia a los cobardes ataques terroristas, los franceses han decretado medidas temporales de carácter legal para perseguir –“crackdown”– aquellas pistas de redes terroristas que operen en su territorio, con la cooperación de los servicios de seguridad occidentales. El mensaje recibido por Occidente es que si le volvió a pasar a los franceses, que siempre han contado con buenos servicios de seguridad, puede sucederle a cualquiera. Tanto rusos –por el avión de pasajeros derribado– como franceses han respondido con ataques aéreos a ISIS.

Pero contraatacar colectivamente a ISIS requiere cabeza fría para no caer en la trampa de fortalecerles si, por decisiones precipitadas, se alimenta lo que sería su gran sueño: unir a los musulmanes en contra de la civilización occidental. Porque no es el mundo islámico el que le ha declarado la guerra a Occidente: es una demencial y radicalizada interpretación del Corán la que lleva al fundamentalismo islámico del que hace gala ISIS y otros grupos terroristas. La forma como se ha venido derrotando a la agrupación Al Qaeda parecería ser la hoja de ruta.

Esto es una mayor cooperación de inteligencia que permita desarticular estructuras terroristas donde quiera se encuentre su teatro de operaciones, lo cual incluye el uso de la última tecnología; cortar las redes financieras internacionales que financian el terrorismo; localización de cabecillas y la polémica utilización de drones. Y el punto más sensible de todos, pero necesario para derrotar a ISIS: la utilización de “botas en el terreno”. Al igual que se ha hecho con Al Qaeda, son las tropas las que hacen la diferencia, no se puede derrotarles solo desde el aire.

El punto más espinoso para la ampliación de la coalición internacional es el déspota sirio Bashar al Assad, apoyado por Rusia y por Irán. Es en Siria donde tiene lugar una cruenta guerra civil desde hace cinco años, agudizada desde que hace dos años y medio Assad lanzó bombas químicas contra sus enemigos. De ahí para acá creció ISIS, con una barbarie no vista con anterioridad al decapitar rehenes y subir las imágenes a la web. Millones de sirios abandonan su país, ya que como sucedió antes en Afganistán, llegan ahora decenas de miles de “jihadistas” a Siria, por haberse convertido en el nuevo “teatro de operaciones”.

 El derribo del avión militar ruso en la frontera con Turquía complica el panorama, ya que mientras Obama dijo ayer en su reunión con Hollande que el problema son las operaciones rusas en Siria al volar muy cerca de la frontera turca, añadiendo que Turquía tiene “derecho a defender su territorio y su espacio aéreo”. Putin, por su parte, dijo que el derribo del avión caza “tendrá consecuencias”. El asunto es importante porque es el apoyo ruso el que tiene a Al Assad en el poder, la guerra es para tumbarle. 

Nosotros en Occidente, que respetamos las libertades, incluyendo la libertad religiosa, y que nos basamos en el Estado de Derecho y la convivencia democrática, debemos preservar nuestro sistema de vida. 

Nuestra solidaridad a las víctimas y a sus familiares.  
 

*Director Editorial de El Diario de Hoy.