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En contra de la historia

En más de dos ocasiones, Heinrich Haupt, Embajador de Alemania, ha recordado los eventos históricos que llevaron no solo a la reunificación de su país sino también al reconocimiento mundial del fracaso total del comunismo. En una de ellas, un discurso pronunciado en el 25 aniversario de la caída del Muro de Berlín, recordó cómo el régimen comunista de Alemania Oriental se derrumbó en todas sus dimensiones con la caída de ese Muro, al igual que se derrumbaron todos los regímenes comunistas en el mundo. con la excepción de Cuba y Corea del Norte. 

En un articulo publicado ayer en El Diario de Hoy, recordó los esfuerzos que el resto del país tuvo que hacer para rescatar a las victimas del régimen comunista de Alemania del Este, que "suprimía los principios del Estado de Derecho y los derechos humanos, acabando con la separación de los poderes, la libertad de expresión y de los medios, el derecho al voto libre y las demás libertades ciudadanas y, lo peor de todo, un sistema que cínicamente se burlaba de las justas aspiraciones de sus ciudadanos por una vida mejor al destruir las fuerzas productivas del país, tratando en vano de dirigir la economía por reglas y agentes burócratas incapaces, corruptos e insaciables y, al mismo tiempo, haciendo promesas de bienestar imposibles de cumplir, ya que su sistema económico colectivizado no producía lo necesario para satisfacer las necesidades básicas, y además despilfarraba los recursos del país y contaminaba el medio ambiente".

La caída del Muro de Berlín simbolizó el colapso de este régimen no solo en Alemania sino en todo el mundo. Alemania, igual que Corea, había sido por muchos años una muestra viva de los perversos resultados del comunismo en una sociedad. Los alemanes eran los mismos en ambas Alemanias, la Occidental y la Oriental. Sin embargo, una de ellas, la Occidental, surgió de su destrucción en la Segunda Guerra Mundial para convertirse otra vez en uno de los países más desarrollados del mundo, mientras que la Oriental se convirtió en un país atrasado y estéril culturalmente. 

Crucialmente, la Occidental gozaba de libertad económica y política, y sus ciudadanos tenían derechos que el Estado protegía, mientras que en la Oriental el Estado mismo era el que violaba la libertad y otros derechos de los ciudadanos. 

Trágicamente, las palabras que describen lo que fue la Alemania comunista también describen el tipo de régimen que el Socialismo del Siglo XXI ha estado instalando en varios países latinoamericanos, incluyendo el nuestro. Somos los únicos en el mundo que corremos hacia un sistema que ya murió en todo el resto del globo por su demostrada perversidad en todas las dimensiones de la vida humana. En todo el resto del mundo, el comunismo es un objeto de ridiculización, algo que murió hace mucho tiempo por su propia incompetencia. Es solo aquí, y en otros países tiranizados en la región, que sus ideas se toman en serio y están marcando el futuro de nuestras poblaciones para que vuelvan a repetir la triste experiencia vivida por Alemania Oriental y tantas otras sociedades que perdieron décadas enteras por caer en el comunismo. 

En el fondo de todo esto está la ignorancia,la gente que todavía no ha sabido lo que pasó hace tantos años en el mundo entero con la caída del Muro de Berlín y de la Unión Soviética, todavía no ha absorbido lo que todo el mundo supo en ese tiempo, que no sabe a pesar de que se publicó ampliamente que del lado comunista todo fue un desastre mientras que del lado capitalista todo fue un éxito. 

Hay mucha gente que tiene esa ignorancia, pero a medias. Han leído que el comunismo es un objeto de risa en el mundo de afuera, y no lo toman en serio, creen que no es posible que el FMLN y el Socialismo del Siglo XXI vayan en contra de la tendencia de la historia. Sí es posible y lo están haciendo. Si no reaccionamos, vamos a terminar con un régimen arcaico que ya murió en todo el mundo. 

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.