Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Continuidad y discontinuidad de la educación en el país

En una crónica sobre el nuevo papado, un periodista español cuenta: Francisco, el Papa-párroco (argentino, jesuita y obispo de Buenos Aires), se va a ver a Benedicto, el Papa-intelectual y emérito. En un gesto histórico e inédito de cohabitación de dos Papas. Sin cismas ni antipapas. En un gesto que escenifica la continuidad discontinua entre los dos últimos Pontífices de la Iglesia Católica.

Sin duda, este es una buena manera para entender los conceptos de continuidad y discontinuidad en la realidad; y es que las cosas, aunque parezcan nuevas y diferentes, incluso hasta revolucionarias, no son más que hechos gestados en un pasado cercano o lejano que desembocan en realidades en el presente.

La continuidad-discontinuidad, digamos, en el pensamiento del filósofo francés Gastón Bachelard, requiere sobrepasar los llamados obstáculos, que no son más que aquellas dificultades, no sólo sicológicas, que nos impiden una correcta percepción de la realidad; ejemplos: los "preconceptos", la "experiencia primera física" que nos impide ver lo complejo de las cosas.

Los obstáculos se rompern a través de continuas rupturas, no necesariamente tiene que ser violenta, puede ser tan suave como lo es modificar el punto de vista desde donde se ven las cosas…. en el caso del Papa, suavemente comenzó a utilizar sus propios zapatos, los de toda la vida y a viajar en un coche sencillo, sin tanta pompa como el protocolo lo requiere; simplemente se hizo llamar, Francisco.

El famoso ejemplo que nos ilustra tiene que ver con la revelación medieval de que la tierra no era el centro del universo, esto dio paso a comprender el movimiento de los planetas alrededor del sol, cuestión que supuso la aparición de nuevos conceptos y herramientas proporcionadas por las matemáticas y la física; en fin, todo un proceso continuo que supuso la discontinuidad.

He querido hacer este planteamiento, un giro sobre lo mismo, para señalar lo poco o nada que ha hecho este gobierno para convertir el tema educativo como una de las prioridades de Nación que permita formar a los salvadoreños de mejor manera para enfrentar la sociedad del conocimiento y solventar los problemas de pobreza.

Ahora se nos habla de la llamada "escuela inclusiva de tiempo pleno", la gran novedad que se nos quiere vender; habrá modificaciones en la PAES, cosas en sí mismas valiosas, pero sin ninguna trascendencia ya que no forman parte de una estrategia, un plan definido de mediano y largo plazo.

Se requiere de verdaderas rupturas para iniciar un proceso continuo pero con discontinuidad. ¿De qué? Por ejemplo: uno, la politización del tema; más allá de los pleitos callejeros de los políticos, se requiere de una discusión seria de la educación en El Salvador para los próximos años. El llamado Plan 2021, fue un ejercicio interesante, ahora botado porque no fue concebido por los "iluminados de hoy"; pero lo peor del caso es que fue desechado y nada lo ha sustituido. Hay continuidad de las viejas prácticas, hay incapacidad de la discontinuidad en este tema.

Dos, la permanente confusión de mezclar lo esencial con lo básico; está bien enseñar a leer, dar un vaso de leche dos veces por semana, pero quedarnos en esto es insuficiente; es esencial la visión de mediano y largo plazo de la educación lo que implica una reforma curricular a fondo, imponer nuevas técnicas pedagógicas, educar y reformar a los profesores y maestros, ampliar la cobertura escolar con más y mejores edificaciones. En este punto, hay continuidad de lo mismo, los vicios de siempre, incapaces de romper con ellos.

Tres, el presupuesto; en este punto seguimos quejándonos de no tener un presupuesto que alcance el cinco o seis por ciento del PIB, incluso más, como lo tienen los países desarrollados. Esto es importante, pero lo es más tener claro y definido qué es lo que queremos hacer a mediano y largo plazos; mientras no tengamos claro el tema educativo y no forme parte de las prioridades de Nación, poco o nada lograremos para hacer que la educación sea fundamental en el proceso de los cambios en El Salvador. Incluso podemos tener los fondos para las "escuelas inclusivas de tiempo pleno", pero si no rompemos con las prácticas actuales, escasamente podremos hacer bien las cosas.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com