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No contaban con la astucia…

La astucia de Chespirito, no -- que en paz descanse - sino la de la Sala de lo Constitucional, que para cumplir con el famoso adagio "al vivo a señas, al tonto a palos" le tocó salir con una aclaración sobre el conteo de votos para poner en juicio a ciertos partidos políticos (que se interprete la aclaración jurídica de la Sala como palo o como seña, a conveniencia).

La aclaración no viene a cambiar las reglas del juego, ni siquiera a introducir nuevas. Viene para proteger el Estado de Derecho y a recordar que el cumplimiento de una resolución no es opcional. En palabras de la abogado y notario Erika Saldaña, asistente de la Sala de lo Constitucional, lo que ha hecho la aclaración de la Sala simplemente es "eliminar cualquier incidencia que la prelación" de candidatos dada por la lista que provee el partido pueda tener sobre la asignación de escaños. Es así entonces que quien tiene la última palabra, o el poder de decisión sobre qué voces llenarán dulcemente nuestros oídos cada jueves de plenaria, es el elector con su voto por cara, y no las cúpulas a fuerza de dedazo. Punto para el electorado.

Y punto para los candidatos, pues iguala el terreno de competencia y tanta oportunidad tienen ahora los que llegaron por su calidad de reliquias institucionales como los que llegaron a fuerza de trabajo y propuesta. Así que, a afligirse el que no propuso, el que no se acercó al elector, el que hizo uso del asqueroso método de pega de afiches en los postes demostrando que la suciedad de la ciudad les tiene sin cuidado con tal de ganar, porque tendrá menos oportunidades, sin importar en qué lugar de la lista lo hayan querido poner "los patrones" de la cúpula.

La introducción del voto por cara lo que trajo a nuestro sistema electoral fue un conteo en dos etapas para determinar quién termina en la Asamblea. La primera etapa del conteo es para asignar el número de escaños ganados por cada partido, solo se distribuyen los votos completos y las marcas. Esta aclaración de la Sala incide en la segunda etapa del conteo: implica contar las marcas individuales que obtuvo cada candidato. El que tiene más marcas, llena el primer escaño ya asignado al partido a través de la primera etapa del conteo.

En un acto de suprema arrogancia, la jugada del FMLN era intentar persuadir a sus seguidores de que votaran por bandera para aprovechar la regla de prelación y así dejar en la cúpula y su lista la decisión de quién representaría a la ciudadanía desde la legislatura. Incluso en el comunicado de prensa que emitieron en reacción a la aclaración de la Sala (vanguardistamente firmado en 2019, por cierto) continúan invitando a su base a votar por bandera "para ahorrarse complicaciones", como si sus votantes fueran carentes de la capacidad de decidir por sí mismos. Y claro que el libre albedrío del electorado es una complicación: pero no para el votante, sino para las cúpulas con poca intención de renovarse. Y estas ideas de control vertical y autoritarismo que se ejemplifican con esta actitud, permean a través de todo el partido, hasta con el ala que convenientemente se pinta de celeste para despistar.

Votar por bandera ahora lo que hace es dividir el voto en partes iguales, dándole una marca a cada candidato en la lista sin prelación alguna, dejando la última palabra en quienes, desafiando al rebañismo, voten por cara. Punto para el que vote por cara.

*Lic. en Derecho con maestría en Políticas Públicas de Georgetown University.

Columnista de El Diario de Hoy.

@crislopezg