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Confusión y desconfianza

Pues sí. Esta es la respuesta espontánea de la gente trabajadora que se esfuerza todos los días por cumplir sus responsabilidades profesionales y familiares y que no está recibiendo ningún tipo de subsidio, sino que, por el contrario pagan todos los impuestos, incluyendo el cada día más controversial FONAT. Mi pregunta: ¿Cómo te sientes en estos días próximos al uno de junio? La respuesta fue: "Siento confusión y desconfianza". ¿Sólo eso? ¡No, también desilusión!

Confusión porque no se sabe qué pasa en la Asamblea, cuando inesperadamente aparece un diputado suplente al que nadie conoce y le da vuelta a las cosas, argumentando su voto en el descontento con el partido que lo propuso como diputado, como si quienes votaron al partido tuvieran que ver con tales descontentos, y confusión, por la destitución del Ministro de Seguridad y el Director de la PNC. Parece que en los dos casos los nombramientos fueron desacertados, pues al final lo que cuenta son las consecuencias. Confusión se siente también, cuando desde la Fiscalía se cuestiona lo que se organiza desde el Ministerio de Seguridad y uno piensa que las opiniones y acciones debieran ser conjuntas y complementarias . Y de pronto, más confusión, cuando aparece una universidad en la última semana de mayo, con una encuesta en que el ganador será el candidato de la izquierda. Estas y otras muchas cosas son las que generan confusión. ¡Si eso es lo que quieren, lo están consiguiendo!

¿Y la desconfianza? Proviene, de entre otras, las siguientes actitudes: en lugar de tratar de utilizar los seis meses útiles que quedan de gobierno de los sesenta que estuvieron a la disposición, pues los otros seis serán electorales y electoreros, el gobierno que sólo crea puestos de trabajo administrativos que no agregan valor ni crecimiento, sigue enfrentado con la empresa privada que crea empleos que sí agregan valor, crecimiento y pagan impuestos. Ninguno de los analistas, ni observadores políticos, ni editorialistas de los periódicos de más circulación en papel o Iternet, hablan de los éxitos del gobierno. Y sumados a la confusión y la desconfianza, ojala que no, si las cosas no se ordenan, vendrá la desorientación y más desinterés de la gente honrada y trabajadora por la política, lo político y los políticos. Pues eso. Dios nos ayude a que quienes deciden cambien sus criterios, nos dejen unos pocos buenos recuerdos y hagan algo de lo que nos sintamos orgullosos. Si ya las cosas están mal, no las lleven a peor.

*Ingeniero. Columnista de El Diario de Hoy.

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