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La confianza comienza con un diálogo en dos vías

Todos estamos de acuerdo en que, luego del resultado de las pasadas elecciones presidenciales, aquí lo que sigue es ponerse a trabajar.

Como partido de oposición, nosotros hemos entendido el mensaje que nos ha enviado la población, ese casi millón y medio de votantes que tuvimos, e incluso de quienes no votaron por nosotros, que lo que sigue es ejecutar nuestro papel como una oposición vigilante y propositiva.

Los funcionarios electos deben comprender que para inspirar el mínimo de confianza en su gestión, no sólo para quienes votaron por ustedes sino también para quienes no lo hicimos, es necesario que nos den señales y que comiencen por el cumplimiento de sus promesas; algunas de ellas de mayor importancia para el grueso de la población: no promover reformas a la Constitución por ejemplo, a pesar de lo que dijera en cadena nacional el presidente del TSE.

Nadie tiene dudas de que el equilibrio del poder es importante, eso quedó claramente demostrado en las elecciones pasadas. Como también es importante que ustedes reconozcan que el tipo de gobierno que siempre pusieron de ejemplo, como es el Nicolás Maduro, está siendo rechazado no sólo por la inmensa mayoría de la población venezolana sino también aquí en El Salvador. Ustedes no quisieron ver eso antes: día a día nos damos cuenta cómo ese "socio estratégico" que tienen, está masacrando a su pueblo.

Mi visión es que, para que no lleguemos a ese estado es necesario mantener ese equilibrio de poder que los ciudadanos han otorgado en las urnas, ¿cómo?

1) Lo primero que los partidos de oposición que formaron UNIDAD sean parte de ese equilibrio de poder, la gente con su voto les dijo el 2 de febrero que no les gustaba verlos pegados y sumisos ante el gobierno del FMLN.

2) La propuesta de diálogo que ha hecho el FMLN y la fórmula presidencial electa (ilegítimamente por cierto, pero serán gobierno al fin de cuentas) sea en serio y genuino, pues si lo que enviaron es un mensaje nomás para ganar cierto nivel de tranquilidad pero sin intención de cumplir, la polarización aumentará, nada encrespa más las cosas que sentirse usado y engañado.

Además debe recordar el FMLN que un diálogo es en dos vías: deben escuchar y ceder, no sólo ordenar y exigir porque controlan la correlación en la Asamblea, como es su costumbre.

3) Por último, ARENA debe convertirse en el principal referente de la oposición, ser el interlocutor de los salvadoreños, del sistema de libertades, de la ética, de la transparencia, de la eficiencia, y no verse como defensor de ciertos grupos económicos, sino de todos los grupos, de la sociedad civil y del pueblo en general.

Para ello hay que acercarse a la gente aún más, entender las grandes necesidades que hay en el país, las que viven cientos de miles de salvadoreños que están en la pobreza y que ante su gran angustia se dejan llevar por las dádivas del gobierno, hipotecando su conciencia por el temor a perder esos beneficios. Si no se proponen medidas para sacar de la pobreza a estas personas no seremos más que parte del problema y no de la solución.

ARENA tiene que marcar la diferencia en esta etapa del país y saber negociar con el gobierno, exigiendo y logrando que a cambio de nuestros votos en la Asamblea, se alcancen mejoras en leyes, programas o alcances de programas sociales, mejores condiciones para la inversión, respeto y fortalecimiento de la institucionalidad del país; al fin de cuentas, que sea gracias a ARENA que se garantice la estabilidad política y económica, así como la armonía social del país.

La democracia requiere de pesos y contrapesos, el FMLN se encargó de reducir los contrapesos y si quiere gobernar bien es necesario que estos se restablezcan y se respeten. Sólo así no sucederá lo que estamos viendo actualmente en Venezuela.

*Diputado de la Asamblea Legislativa.