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Conclusión del proceso de elección de la presidencia 2014-2019

Durante la semana pasada se concluyó el proceso electoral a través de la entrega de credenciales a los nuevos Presidente y Vicepresidente de la República, así como se emitió la sentencia de la Sala de lo Constitucional que declaró improcedente el recuento de votos en las elecciones. Con estos acontecimientos se cierra la fase de elección de nuestros mandatarios para el próximo quinquenio, luego de más de un año de una campaña desbordada, una polarización exacerbada y dudas sobre la legitimidad del resultado.

La sentencia que emitió la Sala es digna de análisis y estudio. La riqueza de su contenido es invaluable por el contraste de las ideas que hay en la sentencia y en los votos disidentes; ambas posturas con adeptos y que reflejan, en un formato jurídico, la división de una gran cantidad de salvadoreños sobre la posible violación de ciertos principios constitucionales. En ella se documentan las argumentaciones, de ideas contrarias sobre la importancia para el proceso democrático, de saber con precisión lo que se encontraba escondido en los votos impugnados.

En la parte resolutiva de la sentencia se declara improcedente la demanda del candidato de ARENA contra la resolución del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y la Sala clarifica que no debe entenderse que avala los resultados electorales, ni que es un pronunciamiento sobre si hubo fraude. Se debe entender que son diferentes los campos de actuación del TSE, que es la autoridad máxima en materia electoral, y la Sala que lo es en el ámbito constitucional. Este caso era particularmente complejo, pues se debía decidir si se habían vulnerado derechos constitucionalmente reconocidos del demandante, pero esta tesis no fue la que prosperó.

La forma tan restrictiva con la que el TSE aplicó un artículo del Código Electoral que estaba establecido para elecciones municipales y legislativas, pero no para las elecciones presidenciales, fue el punto de partida que no permitió la revisión de los votos impugnados. Ante ese vacío, se esperaba un criterio de verdadero juez del TSE, que integrara las normas constitucionales con las leyes secundarias. Será importante que dentro de las reformas electorales que se discutan en los próximos meses, se incluya una reforma en el sentido de poder hacer recuento de votos, cuando se obtenga un estrecho margen; este es el caso en México y Costa Rica.

Nunca se sabrá si los votos que se encontraban en las urnas pudieron haber variado el resultado de las tan reñidas elecciones durante la segunda vuelta. El TSE hizo todo lo posible para evitar el recuento de voto por voto, sobre lo cual, la configuración actual del tribunal tuvo un papel importante. Por ello resalto el texto de la parte final de los voto disidentes: "Mas bien ha sido la denegación arbitraria de dicha modalidad de escrutinio la que por ahora está demostrando que puede afectar de manera grave los derechos fundamentales y principios constitucionales que se invocan en la demanda, así como el resultado de las elecciones presidenciales efectuadas, y proyecta una sombra de duda sobre quiénes efectivamente han ganado los cargos de Presidente y Vicepresidente de la Republica, que no abona en nada a la necesaria legitimidad de los titulares de estos importantes cargos, y que se podría haber evitado si se hubiera accedido a lo pedido por el actor en este amparo".

Otra vez la Sala de lo Constitucional es la que resolvió uno de los conflictos más grandes que se han dado en la historia reciente, aún con la división de opiniones al interno, nos ha permitido contar con matices brillantes para la reflexión y análisis de los retos para la adecuada protección de los derechos electorales.

Luego de la experiencia vivida podemos rescatar que el nivel de madurez de la democracia salvadoreña ha sido la victoriosa, pues se cuenta con un Presidente electo, la aceptación del perdedor, luego de haber agotado las instancias legales, la sentencia de la Sala de lo Constitucional se acata y la sociedad asume el resultado en forma pacífica. También lo vivido nos pone en evidencia la necesidad de una reforma electoral que corrija las debilidades del sistema, a favor de una democracia sólida y estable.

*Columnista de El Diario de Hoy.