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Con el tanque vacío

En nuestro caso, por fortuna no estamos en una situación económica como la de Grecia, pero hay que evitar continuar con el acelerado deterioro de nuestras finanzas públicas

El vendedor de ilusiones y mandamás griego, Alexis Tsipras, es un clásico populista. Electo por su retórica de evadir los compromisos económicos de su país ante los organismos financieros internacionales, estuvo a punto de romper la irreversibilidad del euro hasta que comprendió, con la respuesta de la Unión Europea, que “no hay almuerzo gratis”, que su país quedó sin margen de acción. Lo increíble es cómo le creyeron los griegos, con un pasado tan brillante en el lugar donde se originó la filosofía y de donde viene la concepción inicial de gobierno del pueblo (“demos”: pueblo; “krátos”: gobierno). 

Al final, referéndum incluido sobre el pago o no pago de sus obligaciones, el gobierno de Tsipras y todos los griegos están teniendo que tragarse condiciones más duras de las que originalmente pudo aceptar, o se hubiera producido en el país helénico un descalabro económico imprevisible de haberse abandonado el euro y regresado al dracma. El caso griego es el último en la interminable lista de populistas, demagogos y socialistas –con algunas honrosas excepciones entre socialdemócratas–. En un caso más cercano, un estudio del Instituto de Estudios Estratégicos (SSI) del Ejército estadounidense lo confirma, al prever caos, hambruna y agitación para Venezuela.

Según el estudio “La venidera imposición de Venezuela y las implicaciones estratégicas para los Estados Unidos”, reproducido por El Nuevo Herald, Venezuela afronta actualmente un forcejeo entre una sociedad que anhela un cambio y una cúpula política atrincherada en el poder, en medio de una situación económica que se volverá peor. La crisis, dice el estudio, “se viene gestando desde hace 16 años con la introducción del Socialismo Bolivariano”. Es una verdadera tragedia humana observar cómo una nación tan rica en recursos naturales pasó de la abundancia a la escasez tras la caída de los precios del petróleo.

En nuestro caso, por fortuna no estamos en una situación económica como la de Grecia, pero hay que evitar continuar con el acelerado deterioro de nuestras finanzas públicas. Tampoco tiene similitud nuestra crítica situación con la generalizada crisis que vive Venezuela, por mucho que tengan ellos “el modelo” que admiraban ciertos mandamases del oficialismo criollo. Al quedarse sin gasolina el “Socialismo del Siglo XXI”, y por haber sido el flujo continuo de petrodólares el sustento del “modelo”, poco tiempo duró, 16 años, en comparación con el “Socialismo Real” que duró 70. Con el tanque vacío han quedado los países agrupados en el club ALBA.

La apertura de la embajada de Cuba en Washington D.C. esta semana, y la de los Estados Unidos en La Habana la próxima, con todos los temas bilaterales que les falte aún dilucidar, ¿implica o no una especie de terremoto político en el Hemisferio que nadie vaticinaba hace tan solo unos años? Las conversaciones iniciadas dos años y medio atrás, secretas durante los primeros dos, concuerdan con el agravamiento del cáncer de Hugo Chávez. El generoso subsidio de Venezuela a la Isla, sin Chávez, no podría seguir estando seguro para los cubanos. Y según se sabe de don Raúl y expresan quienes les conocen, él es mucho más pragmático que su hermano, don Fidel.

Visión pragmática, romper esquemas, es el mensaje que queda en la parte económica; pero para salvarse en lo económico también hay que respetar en lo político, las libertades que se requieren para la convivencia democrática. Nadie en nuestra América Latina, que se sepa, está buscando tumbar gobiernos; pero estos deberían comprender que las sociedades latinoamericanas están hartas del autoritarismo y de la rampante corrupción. Desde México hasta la Argentina.

*Director Editorial 
de El Diario de Hoy.