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El compromiso con la reforma migratoria

Al comienzo de su nuevo mandato, el Presidente Barack Obama anunció que una de sus apuestas fundamentales en este periodo será la reforma migratoria integral.

Para la población salvadoreña y particularmente para nuestro gobierno este es un anuncio que se esperaba desde hace varios años y que nos llena de entusiasmo dado lo que representa para las familias y para el país. La reforma es una oportunidad para un segmento de nuestros compatriotas que aún se encuentran indocumentados en los Estados Unidos.

Como sabemos, nuestros hermanos en Estados Unidos aportan a la economía familiar y nacional recursos significativos para el desarrollo. Cerca de 4,000 millones de dólares entran anualmente a El Salvador en concepto de remesas, una parte es destinada por las familias para inversiones en el campo de los negocios pero también para elevar su nivel de vida en general.

Evidentemente, el beneficio de una reforma migratoria integral no sólo puede verse en términos económicos, también debe analizarse desde el ámbito cultural, social y particularmente educativo, ya que muchos salvadoreños y salvadoreñas además de aportar su mejor esfuerzo en los lugares de trabajo, adquieren nuevos conocimientos que pueden poner en práctica.

Se trata de una población mayoritariamente joven, cuya edad promedio es 29 años, que, por lo general, vive y trabaja en Estados Unidos desde hace más de 10 años (según un estudio del Pew Hispanic Center), y que ha contribuido a nuestro juicio, con la economía de ese país, no solamente con su fuerza laboral si no también pagando los respectivos impuestos.

Y es que si bien es cierto, según el estudio en mención, la mayoría de nuestros compatriotas y centroamericanos contribuyen fuertemente a la actividad económica con ocupaciones como: limpieza y mantenimiento, construcción, instalaciones, reparaciones y alimentación; también van emergiendo en otras actividades como soporte administrativo y de oficinas, ventas e incluso, gestión y negocios.

Todo esto refleja la creciente importancia que va adquiriendo nuestra población en la economía norteamericana, importancia que se refleja también en otros campos.

Un segmento poblacional que representa mejor estos datos son los compatriotas amparados por el Estatus de Protección Temporal, TPS (por sus siglas en inglés), quienes viven y trabajan en Estados Unidos desde hace más de 10 años, se han registrado, pagan impuestos y han seguido todas las indicaciones emanadas del Gobierno de ese país desde que fueron beneficiados por esta medida humanitaria después de los terremotos de 2001.

Creemos en la laboriosidad de nuestra gente, por eso desde el inicio de nuestra administración, en el marco del respeto a los asuntos internos de nuestro aliado histórico, Estados Unidos, hemos promovido una política de doble carril respecto a la situación migratoria de nuestros compatriotas en ese país.

Nuestra apuesta principal siempre ha sido la reforma migratoria integral, pero siempre hemos dicho que mientras no se presentaran las condiciones para ello, le apostaríamos a medidas parciales (que beneficiarán a segmentos de nuestra población) como el Acta de los Sueños y las prórrogas al TPS que hemos promovido oportunamente.

Ahora que el Presidente Obama ha anunciado su firme compromiso para impulsar una reforma migratoria integral, compromiso que me reiteraron tanto funcionarios de la Casa Blanca como del Departamento de Estado, durante mi reciente visita a Washington, haremos todo lo que este nuestro alcance, en el marco del respeto a las leyes de ese país, para contribuir a lograr la tan ansiada medida.

En ese contexto y en el entendido que no habrá una medida automática sino más bien un proceso gradual, es que estamos abogando por que nuestra población TPS sea la primera en beneficiarse de dicha reforma.

En dicho proceso, nuestra red diplomática y consular estará al servicio de los salvadoreños, como ha sido una constante en nuestra administración, sobre todo en labores de orientación, tratando de que nuestro apoyo sea lo más rápido y eficiente posible.

Confiamos en que el compromiso anunciado tenga resultados en los próximos meses y que pueda traer resultados positivos para El Salvador, para nuestras familias y para los Estados Unidos.