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¿Es compatible la cruz con la hoz y el martillo?

De acuerdo con algunos medios de comunicación, el papa Francisco en su última visita a Bolivia expresó quedamente "eso no está bien", refiriéndose al regalo entregado como bienvenida por el presidente boliviano y es que Evo Morales ofreció un inusual regalo a un sorprendido papa Francisco: Jesucristo crucificado sobre la hoz y el martillo, símbolo comunista que ha servido para identificar a los gobiernos y partidos políticos que comparten dicha ideología, la cual tiene dentro de sus principales postulados un rabioso ateísmo y un violento anti clericalismo.

Aunque a Morales se le conoce por su postura anticapitalista, este regalo con trascendencia ideológica tenía en realidad una historia muy personal que es desconocida en Centroamérica: el sacerdote jesuita, Luis Espinal Camps, asesinado por el régimen militar boliviano en 1980, llevaba un crucifijo idéntico para expresar su particular y confusa visión de un mundo cristiano aderezado con ideas marxistas, ideas que precisamente promulgan a la religión como el "opio del pueblo", por lo que el "regalo" no es más que una réplica del mismo.

Espinal, nacido en España en 1932 y seguidor de la izquierdista teología de la liberación, fue, según sus biógrafos, muy cercano a la ideología del beato monseñor Romero, así como a la de los padresjJesuitas de la UCA, por lo que, derivado de sus posturas y planteamientos ideológicos fue secuestrado, torturado y asesinado por los cuerpos militares de seguridad del régimen conservador boliviano de Luis García Meza, el 21 de marzo de 1980, cuando el sacerdote volvía del cine a pie. Después de muerto, arrojaron su cuerpo a una autopista en La Paz, su cuerpo fue hallado la tarde del día siguiente. El papa detuvo el papamóvil en el lugar en donde encontraron su cuerpo, para orar por su memoria.

Es ese Jesús crucificado sobre la hoz y el martillo el que nos hace preguntarnos ¿realmente es compatible la ideología comunista con el cristianismo? La respuesta no es tan fácil como en principio aparenta, principalmente porque existen altos jerarcas de la Iglesia Católica, así como de otras denominaciones cristianas, que con su prédica o ejemplo, nos quieren hacer pensar que no solo son compatibles sino que existen importantes puntos en común entre sus postulados.

Previo a dar una respuesta a su supuesta compatibilidad, vale la pena echar un vistazo a la historia misma del comunismo: Carlos Marx, padre y principal ideólogo del comunismo, fue un ateo. En su juventud había sido un cristiano liberal, como lo demuestra su ensayo escolar "Sobre la unión de los fieles con Cristo según Juan 14: 1-14" (reproducido en el libro "The unknown Karl Marx", de Robert Payne, New York University Press, 1971, pp. 39-43). Pero a los 20 años abandonó su creencia en Dios. A los 25 años, escribió: "La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo despiadado, y el alma para los que están vacíos. Es el opio de los pueblos" (Karl Marx, "Early Writings", Edit. McGraw-Hill, 1964, pp. 43-44). En ese mismo ensayo, Marx argumenta a favor de la idea de que la humanidad es la forma más elevada de vida, es decir, que el hombre es dios: "La emancipación de Alemania es sólo posible en la práctica si uno adopta el punto de vista de esa teoría según la cual el hombre es el ser supremo para el hombre".

Por tanto, se puede concluir que los marxistas no creen en un Dios que creó este mundo, para ellos el hombre es dios, tampoco creen en el poder transformador del mensaje del evangelio, sino en el cambio a través de la revolución violenta, modificado ahora bajo la corriente neocomunista nacida del Foro de Sao Pablo, así como del "Socialismo del Siglo XXI", que sostiene que el cambio proviene de la toma del poder por la vía democrática.

Para las corrientes humanistas como el marxismo, sólo el Estado tiene el poder para reconstruir el ambiente físico y espiritual del hombre a fin de cambiarlo y salvarlo. El cambio social ocurre a través de la acción del Estado, cuyo poder se conceptualiza como la "gracia" estatal en operación. El "ambiente malo" tiene que ser destruido a fin de liberar al hombre y ese "ambiente malo" incluye personas e instituciones, como la burguesía, los capitalistas, el clero, los cristianos, las iglesias, las organizaciones y empresas privadas, etc. Todas ellas tienen que ser- y con frecuencia lo son- "liquidadas" o destruidas como parte del proceso de salvación. Al resto hay que "reeducarles", suplantando el cristianismo con el nuevo credo: el credo en el Estado todopoderoso y salvador.

No puede haber concesiones en esto: O se tiene fe en el cristianismo o en el marxismo. Honesta y correctamente, no hay modo de mezclar el marxismo con el cristianismo. Quiero pensar que el papa se refería a este punto cuando al ver ese blasfemo crucifijo dijo "eso no está bien": Jesucristo no es compatible con la hoz y el martillo.

*Abogado, Master en Leyes.