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¿Cómo es el país que viene?

Es una ciudadanía que no ha terminado de despertar, pero definitivamente ya no está dormida. Es, al fin y al cabo, un El Salvador donde los corruptos y quienes les defienden lentamente se irán quedando marginados

En cualquier momento, a un joven interesado en el desarrollo democrático o la ejecución transparente de políticas públicas para el beneficio de un país le podría surgir una incómoda pero importante pregunta: ¿Cómo es el país que viene? 

Digo incómoda porque esta pregunta es todo menos impersonal. Al efectuarse esta interrogante, el joven adquiere un tácito compromiso de ubicarse a sí mismo en el centro de la respuesta, no como un mero espectador de un futuro incierto sino como el arquitecto de eso que anhela para su país. 

En El Salvador, un joven se cruzó con esta pregunta hace algunos meses. Seguramente, al ver la magnitud de la respuesta que se le abalanzaba, notó que responderla no era algo que pudiese hacer solo. Diego, a quien así llamaremos, pudo haberse llenado de lugares comunes e ilusiones, respondiendo una fantasía para calmar su propia incertidumbre sobre el país que se avecina.

Sin embargo, optó por tomar el camino más largo y complejo: haciendo uso de una robusta red de contactos, invitó a un grupo de treinta y tantos jóvenes, entre líderes de opinión, empresarios, políticos, artistas y deportistas, para ayudarle a construir esa maqueta de El Salvador y dejarla plasmada en el libro “El país que viene, lo que opinan los jóvenes”. Este no solo servirá de reflejo o fotografía del momento actual, sino como una carta de navegación para un futuro donde dejamos de pedir cambios y los construimos nosotros.

Cuando Diego me contactó hace unos meses para ser uno de los autores de este litro, además de una profunda emoción, dentro de mí  surgió una enorme dicotomía: Por un lado, quería narrar una historia bella, con hidalgos ciudadanos que construyen patria responsablemente, haciéndose cargo de sus decisiones, vigilando a sus funcionarios y protegiendo la gestión de la cosa pública para el exclusivo beneficio del país y no de intereses particulares o pequeños saqueadores.
 
Por otro lado, sentía que esa era una historia incompleta, sin una base firme. El Salvador está en problemas, y no lo digo únicamente por los altos índices de violencia, el estancamiento económico, la pasividad de las autoridades o las excusas que adornan el relato oficial. La gran crisis de nuestro país no reside en el sector público, por décadas acostumbrado a hacer un uso arbitrario y opaco del poder, sino en su ciudadanía.

En medio de la crisis y una que otra divagación, concluí que esa gran dicotomía es lo que dibuja a El Salvador en el presente: por un lado, una generación vibrante y constructora de innovación, solucionando necesidades de forma sostenible para más salvadoreños y ganando una gran independencia en el camino. Por otro, sin embargo, una ciudadanía incapaz de fiscalizar por completo al poder político y una torpe polarización que nos impide ver el amplio espectro de la corrupción en el país.

Vivimos en un país confundido, en una especie de Doctor Jekyll y Señor Hyde a nivel nacional. A veces despertamos con esperanzas y otras tantas, con un sentimiento de histeria y cinismo, como si no fuéramos a ninguna parte.

Es precisamente ese punto donde el aporte de Diego es clave para responder la pregunta de El Salvador que viene: es uno que se reconoce a sí mismo, con sus limitaciones y también sus oportunidades. Es uno que no pretende contar una versión ideal de su coyuntura, pero tiene ánimos de cambiarlo sin pedir permisos. Es una ciudadanía que no ha terminado de despertar, pero definitivamente ya no está dormida. Es, al fin y al cabo, un El Salvador donde los corruptos y quienes les defienden lentamente se irán quedando marginados.

P.D.: Al líder del proyecto le asignamos su nombre real, pues su trabajo merece ser destacado y replicado a lo largo de la región. Gracias Diego Echegoyén por la amable consideración en tan importante proyecto que la próxima semana verá la luz.

*Columnista de El Diario de Hoy.