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Cómo hacer que la economía crezca

Ahora que el nuevo gobierno está diseñando lo que hará en los próximos cinco años para hacer crecer a la economía es importante que evite uno de los vicios más comunes en este tipo de ejercicios: convertir el plan en una acumulación de acciones, puestas una encima de otra, sin tener una idea clara de hacia adónde se quiere ir, de cuáles acciones se necesitan para llegar allí, y de la manera en la que cada una de estas contribuirá al logro del objetivo.

Es claro que es esencial aumentar la tasa de crecimiento de la economía. El aumento del crecimiento no sólo mejora las condiciones de vida de la población directamente sino también proporciona los recursos necesarios para invertir en las políticas sociales del país. Por estas razones, aumentar la tasa de crecimiento debe ser el objetivo principal de la política económica. ¿Cómo aumentarla?

Una manera simple de abordar el problema es pensar que la producción de la economía es el resultado de multiplicar el número de trabajadores en ella por la producción que cada uno de ellos genera en promedio. Podemos analizar el crecimiento notando entonces que éste puede darse por dos razones: una, que crezca la población trabajadora, y otra, que crezca la producción que genera cada trabajador. Estas dos maneras de crecer no generan igual progreso al nivel individual, sin embargo. Si la economía sólo crece porque hay más gente trabajando, la economía crecerá pero los ingresos por persona no aumentarán. Para que los ingresos por persona aumenten, es necesario aumentar la producción por persona empleada. Es en eso que las políticas económicas del gobierno deben enfocarse.

¿Y cómo se hace crecer la producción por persona?

De dos maneras principales: la inversión y la mejoría de la eficiencia.

Hay dos tipos de inversión: la que se realiza en bienes de capital físico (como la maquinaria y el equipo) y la que se realiza en aumentar la habilidad de las personas de producir en lo que se llama la inversión en capital humano.

Estas simples consideraciones permiten ya armar el esqueleto de un plan de gobierno sencillo, que todo el mundo puede entender, y, más que nada, sencillo de ejecutar.

Primero, el gobierno debe enfocar sus políticas sociales en aquellas que tengan como resultado el aumento de la capacidad productiva de los salvadoreños, es decir, concentrarse en políticas que concretamente mejoren la salud y la educación de la ciudadanía. Todos aquellos programas que no resulten en eso deben ser eliminados ya que no hay recursos para todo, y el asignar recursos a programas que no mejoren el capital humano de los salvadoreños requiere quitárselos a programas que sí lo mejorarían. Las necesidades de este último tipo de programas son tan grandes --mejoramiento de los hospitales y las unidades de salud y de los servicios que se brindan en ellos, abastecimiento adecuado de medicinas, manejo eficiente de programas de salud preventiva, etc.-- que por mucho tiempo todos los recursos del Estado disponibles para el desarrollo social deben concentrarse en ellos.

Segundo, el gobierno debe crear las condiciones para que aumente la inversión física en el país, lo cual requiere varias cosas, entre ellas asegurar que el gobierno no expropiará los frutos del trabajo y los ahorros de los habitantes; reducir los trámites burocráticos que vuelven difícil invertir en el país; poner en orden las finanzas públicas para facilitar el financiamiento de tanto el sector público como el privado, y reducir drásticamente los precios de la electricidad en el país, que son excesivos en gran parte porque las empresas estatales venden carísima la energía para generar grandes utilidades al gobierno, que en parte se usan para pagar subsidios porque la energía es demasiado cara (si el Estado vendiera la energía a un precio razonable todavía tendría utilidades y no tendría que subsidiar a nadie).

Es importante notar que no se necesitan subsidios para la inversión si se crea un ambiente propicio para ella. Con una economía pujante, los fondos para invertir en capital humano serían abundantes, y el país avanzaría al desarrollo. Simple pero efectivo.

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.