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Cómo enseñar a leer y escribir, cuestión clave para la educación

Los temas educativos son esenciales para el desarrollo de la persona y el crecimiento de un país; cuestiones tan elementales como la enseñanza de la lectura y la escritura son fundamentales. En nuestro país no nos importa

Los políticos de poca monta tienden a mezclar y confundir las cosas; no es lo mismo el cebo que la manteca, pero para los ideologizados y confrontativos esto no importa, si lo “políticamente correcto” requiere que no se haga la diferencia, no se hará. 

Esta afirmación pareciera que nos llevará a desarrollar un tema relacionado con los políticos de medio pelo, pero no, dejo esa tarea a los saben de este tema superfluo, mi propósito va más allá; la aparente disputa en torno a la enseñanza de la lectura en Francia no es política ni se trata de izquierdas o derechas, aunque haya gente que los quiera ver así, el punto es que hay un cuestionamiento a la enseñanza de la lectura en la primaria, dejando de lado el llamado método global o semiglobal y volver al tradicional sistema alfabético y silábico.

Ya en 2002 hubo una revuelta en Francia cuando se combinaron ambos métodos y, años antes, cuando se sustituyó la enseñanza silábica, aquella que nosotros aprendimos de niños: la p con la a, pa; la p con la a, pa; papá, y se sustituyó por el global, aquel que consiste en aplicar a la enseñanza de la lectura y escritura el mismo proceso que se sigue con los niños para enseñarles a hablar, tal como lo sostiene la educadora María Inmaculada Rosano García en su estudio, “El método de lecto-escritura Global”; “los niños, gracias a su memoria visual, reconocen frases y oraciones y en ellas las palabras. Espontáneamente establecen relaciones y reconocen los elementos idénticos en la imagen de dos palabras diferentes. De este modo, la palabra escrita es el dibujo de una imagen que evoca cada idea”.

Insisto, si bien es cierto se ha querido politizar el cambio, la realidad es otra, las actuales autoridades se han encontrado con un tremendo problema: los niños franceses llegan al sexto grado de primario, como a los once años de edad, con deficiencias serias para leer y escribir.

La periodista Elianne Ros, al informar del hecho, plantea que las dificultades afecta directamente, al menos, a un 20 por ciento de alumnos, cosa que califican de “escalofriante”, lo que ha hecho que el actual ministro de Educación, Gilles de Robien, haya condenado al sistema global, basado en la identificación y en la memorización visual de las palabras. “La lectura no debe ser, en ningún caso, un ejercicio de adivinanza”, declara el ministro a la periodista Ros quien, además, reporta que coincidiendo con estas afirmaciones, el Ministerio de Educación publicó a toda página en los periódicos franceses un desplegado explicando las “novedades” del curso: el aprendizaje “obligatorio” de la lectura según el sistema silábico.

Vamos por partes: más allá de las nuevas tecnologías y su impacto en las generaciones jóvenes (lo que ahora llamamos los digitales nativos), la lectura y la escritura es esencial, básica, elemental para cualquier proceso educativo; nadie en su sano juicio puede cuestionar esta realidad. Enseñar a leer y escribir bien desde el inicio es clave para el desarrollo educativo posterior. Así de claro y contundente es esto.

Ahora, más que nunca, se entiende que la lectura y con ella la escritura son las fuentes del aprendizaje, de información y de placer; “posibilitan el éxito escolar en las materias del currículo y constituyen un poderoso medio de adquisición de actitudes y valores personales y sociales”, sostiene de manera contundente la educadora María Inmaculada Rosano García.

Ahora bien, es clara la importancia de la lectura y la escritura, lo es también cómo se enseñan estas y acá entramos a la disputa, diálogo o discusión teórico práctica de la enseñanza en particular y la educación en general. 

Solo para señalar un punto, el método global plantea que “los signos dentro de las palabras tienen un sentido y en su presentación escrita son transformadas en fonemas. De esta forma, el hecho de comprender enteras las palabras y la oración, permite una lectura inteligente y fluida desde el principio, favoreciendo la comprensión lectora y no una simple mecanización del proceso lector, como se ha venido haciendo tradicionalmente con el método silábico.

 Se trata de dos concepciones que responden a dos modelos educativos, modelos que tienen de base una filosofía particular sobre lo que es la educación y el hombre que se quiere formar con ella.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.
ricardo.chacon@eldiariodehoy.com