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Como el agua a los patos…

El informe de coyuntura de FUSADES del segundo trimestre de 2014 es un gran campanazo de alerta sobre la situación económica del país. Es difícil encontrar algo positivo entre todos los indicadores que la institución analiza rutinariamente en estos informes. El déficit fiscal sigue siendo inaceptablemente alto; la deuda pública ha seguido aumentando a niveles preocupantes; el crecimiento del Índice del Volumen de Actividad Económica ha caído a la mitad de lo que era hace un año anterior; las empresas micro, medianas y grandes muestran, al igual que en el primer trimestre, decrecimientos en sus ventas, y el consumo de energía eléctrica aumentó solo 1.3 por ciento en este año, mientras que el año pasado, en el que crecimos poco, mostró 3 por ciento. El gobierno está atrasado en 193 millones de dólares en pagos a suplidores de bienes y servicios comprados por el Estado, lo cual implica que el déficit es bastante mayor que lo indicado por las cifras oficiales. Los frijoles están caros y el maíz perdido por la sequía no se recuperará completo.

Muy ominosamente, el empleo formal está bajando. Los cotizantes del ISSS han caído en 5 mil 719 personas. Es decir, con la situación ya tan difícil para que la gente de todos los niveles consiga empleo, los puestos de trabajo están disminuyendo en vez de aumentar.

Ciertamente que todos estos indicadores juntos no implican que el país esté quebrado o al borde de la quiebra. Con un manejo competente, el país puede regresar a ser un ejemplo de crecimiento y desarrollo como lo fue hace algunos años. Pero esta corrección no se ve venir. El camino que el país ha tomado es debilitante, y va a llevar a más y peores problemas en el futuro. En vez de progresar, el país está entrando en un círculo vicioso en el que las malas políticas llevan a falta de crecimiento, la falta de crecimiento lleva a más malas políticas, y éstas a todavía peores resultados.

En esta perspectiva, el problema más grave que tiene el país es que a los funcionarios de los gobiernos del FMLN estos problemas parecen resbalarles igual que el agua les resbala a los patos. Igualmente parece resbalarles el hecho que todos estos problemas (excepto los causados por las sequías) los han causado los mismos gobiernos del FMLN a pesar de las advertencias que les han hecho testigos locales, expertos internacionales, embajadas e instituciones multilaterales.

Lo que se trasluce de esta aparente indiferencia, que en realidad es inacción, son dos problemas: Uno es que el gobierno no tiene ni idea de lo que hay que hacer para que la economía crezca y las finanzas del gobierno se pongan en orden. De hecho, parecería que no saben si están o no en orden. No saben cómo son las cuentas cuando están en orden, o ni siquiera cómo son las cuentas de cualquier tipo. Esto, por supuesto, se podría remediar con buenos consejeros.

Pero el segundo problema vuelve más difícil el primero: es que ellos creen que todo es ideológico, hasta las matemáticas, y desconfían de todo lo que les dicen, prefiriendo oír los consejos de la gente que ha quebrado a Cuba y a Venezuela que los de la gente que sabe, local o extranjera. De esta forma, caen en el mismo problema de la gente en África que huye de los médicos que tratan de protegerlos contra el ébola porque creen que los médicos son los que llevan la enfermedad.

Si el gobierno sigue creyendo que hablar de socialismo y ventilar odios contra el sector privado es lo que califica a alguien para manejar la economía y las finanzas públicas, el país seguirá yendo para abajo, como Cuba en su tiempo (ahora ya no tiene espacio para seguir bajando) y como Venezuela en estos días. Pero tiene que acordarse que, diferente de Venezuela, no tenemos petróleo, y que muy rápidamente la pérdida de empleos que ya se está dando le pasará una factura muy fuerte en las próximas elecciones.

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.