Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Combatamos al Estado Patrimonial

Como ciudadanos tenemos que exigir que se desista la nefasta práctica de usar nuestros impuestos para financiar a los partidos políticos, engordar a los militantes, y mantener lujos de las cúpulas partidarias.

El Estado Patrimonial consiste en la forma equivocada que los partidos políticos existentes se sirven de los bienes y recursos del Estado como si fueran suyos. Las características del Estado Patrimonial son evidentes en nuestro país. El otorgar privilegios a un pequeño grupo de interés de empresarios y líderes políticos; rehusarse a cumplir la Ley de Ética Gubernamental, Acceso a la Información Pública, entre muchas otras; nombrar a funcionarios sin tener los requisitos de idoneidad, experiencia o capacidad para asesorar o dirigir autónomas, ministerios y demás entidades públicas; son evidencias de este abuso. Esta forma de gobierno no es propiedad intelectual de un partido político en particular, si no más bien, es como un programa gratis que todos usan. Vemos que en todo caso, el partido de turno hace mejoras al modelo de Estado Patrimonial, y sus oponentes no hacen una buen papel de oposición, dado a que tienen la esperanza de regresar al poder y seguir en la explotación de los bienes del Estado.

La Ley de Ética Gubernamental, la cual determina claramente que los parientes no pueden formar parte de la alcaldía, ministerio o entidad en la que un funcionario administra, ha sido ignorada de manera vulgar. Sin embargo, lo que no esta regulado por ley, pero hace igual o mayor daño que el incumplimiento de la Ley de Ética, es el clientelismo político, que nos cuesta millones de dólares de nuestros impuestos, que sirve para pagar activistas, seguros de salud exorbitantes, pensiones vitalicias para fundadores y personas de confianza de los partidos, y demás despilfarro que solo alimenta el círculo vicioso del Estado Patrimonial.

Como ya lo he dicho en el pasado, la mayoría de políticos atacan a sus oponentes cuidando de no romper su techo de vidrio y en algunos casos, incluso llegan a defender a sus oponentes cuando la población cuestiona la forma de vida que les garantiza mantener alimentados a sus militantes y familiares. Cuando la ciudadanía exige transparencia, ética y menos conflicto de interés, los políticos forman un bloque granítico para defender sus “huesos”. Sobre todo en la Asamblea, dan su aval del clientelismo de sus adversarios. Lo que es peor, algunos incluso se abstienen de opinar sobre supuestos casos de corrupción que se le imputan a sus oponentes.

Lo que pido que reflexionemos, es que no podemos esperar que nuestros impuestos estén bien administrados, y que recibamos lo mínimo que merecemos por parte del Estado como salud, seguridad y educación, si la clase política actual sigue usurpando nuestro futuro a costa de mantener satisfecho a sus militantes, primos y parientes. Ese manejo patrimonialista del Estado es ilegal y/o anti-ético. Si los líderes de los partidos no tiene la ética para evitar el nepotismo, clientelismo y compadrazgo, ¿cómo podemos esperar que no exista corrupción?

Como ciudadanos tenemos que exigir que se desista la nefasta práctica de usar nuestros impuestos para financiar a los partidos políticos, engordar a los militantes, y mantener lujos de las cúpulas partidarias. Cada inepto que está sentado en un empleo gubernamental nos causa demasiadas perdidas. Primero, no da los resultados que tanto necesitamos. Segundo, le quita el empleo a un buen salvadoreño que sí desea hacer un buen trabajo sirviendo a las personas desde el gobierno. Tercero, en muchos casos sirve de tapadera de la corrupción.

¿Cuántas hijas de ministros, y hermanas de operadores políticos hay en autónomas?, ¿Cuántos fundadores y dirigentes de partidos están asesorando en la Asamblea?, ¿Cuántas parientes de los Secretarios están cobrando sueldos en entidades públicas? Con una red de primos y parientes, es fácil para los corruptos apropiarse de los bienes del Estado. Es hora que los ciudadanos utilicemos las herramientas de control que existen. Les invito a todos a que dejen la comodidad y utilicemos la Ley de Acceso a Información Pública. Busquen en la pagina web del Instituto de Acceso a la Información Pública información de cómo hacerlo (www.iaip.gob.sv). Hagan preguntas, pidan cuentas, examinen los gastos, pongan denuncias. Esto es algo para lo que no necesitan estar acuerpados más que por la ley y el derecho que esta les confiere. No esperen que alguien más haga por ustedes lo que cada uno puede hacer. Combatamos todos al Estado Patrimonial.
 

*Colaborador de El Diario de Hoy.
@luisportillosv