Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

La columna vertebral de la sociedad

El Mesías podía haber aparecido, como el misterioso Melquisedec, sin padre ni madre, sin genealogía (Heb, 7,3). Podría haber tomado una figura portentosa, más parecido a un ángel que a un humano --así tal vez lo hubieran preferido muchos de los que lo esperaban--; pero no fue así. Nació en una familia y vivió casi toda su vida como hijo de familia. Nada de eso es casualidad. Es voluntad divina. Y lo es, entre otras razones, para que valoremos debidamente la institución del matrimonio y de la familia.

La fiesta de la Navidad es una buena ocasión, ante la Sagrada Familia, paradigma de toda familia bien constituida donde reina el mutuo amor, para reflexionar sobre la importancia que tiene la institución familiar. Porque es la fuente de vitalidad de toda sociedad en auge, es su columna vertebral y si ésta se deforma, la sociedad primero se vuelve conflictiva y si el mal no se remedia, después termina por desaparecer.

Los que difunden el movimiento antinatalista en beneficio propio, lo saben bien. Por eso su objetivo principal es destruir la institución familiar para manipular con mayor facilidad cualquier país donde eso ocurra. Por eso, para oscurecer y disolver el concepto mismo de matrimonio, y no por una hipócrita defensa de los homosexuales está su insistencia en el mal llamado "matrimonio homosexual".

Francia y Croacia son dos ejemplos donde quedan al descubierto las verdaderas intenciones de los que promueven esa falsedad legal. Ambos países ya tenían unas leyes para las parejas homosexuales, cuando querían legalizar sus mutuos deberes y derechos. Ambos países tenían para el 2011, unas cifras bajas de fertilidad: 2,03, Francia y 1,46, Croacia. Por tanto ambos países necesitan más niños y que sean criados y educados dentro de un ambiente familiar normal. Sin embargo tanto el presidente de Francia como el de Croacia, insisten en el "matrimonio homosexual", que lo único que hace es establecer una clara injusticia al legalizar como iguales lo que no es igual. La respuesta del pueblo no se hizo esperar. Los franceses se han opuesto, una y otra vez, a esa falsedad innecesaria y contraproducente, que además da derecho a los homosexuales a la adopción de menores. La respuesta de la policía ha sido disolver con brutal violencia sus protestas pacíficas.

Los croatas han sido más hábiles. Organizaron un referéndum cívico a favor del matrimonio normal y lo ganaron con más de un 60 %. El presidente croata sufrió un gran disgusto pero parece que va a ceder ante esa mayoría tan celosa de que se respete su democrática voluntad.

Cuando el Partido Socialista Español formó su primer gobierno, corrió enseguida, como si fuera lo más urgente y necesario, a legalizar las uniones de homosexuales, con todos los derechos de un matrimonio, incluyendo los de adopción de niños. Con una tasa de fertilidad de 1,36 hijos por mujer, el gobierno español mejor debería fomentar las familias numerosas porque España está en un tremendo suicidio demográfico.

En Chile, la recién elegida presidenta, Michelle Bachelet, ya anunció la legalización de las uniones homosexuales dándoles categoría de matrimonios, con todos los derechos. Con una tasa de fertilidad de 1,85, Chile también está por debajo de cifras de recambio de población. Y con la nueva ley no se remediará esa terrible situación.

En El Salvador, hemos pasado de una tasa de fertilidad de 3,7 (1999) a 2,39 (2006) y a 2,22 en el 2011… y seguimos cayendo. Eso es destructivo para cualquier país. El próximo gobierno deberá defender, facilitar y premiar a las familias numerosas surgidas en matrimonios estables, porque, como escribí en otra ocasión, serán éstas, las familias numerosas, las que salvarán la civilización occidental. No podremos lograr un mejor país sin fomentar y cuidar a la familia salvadoreña. Mostremos que somos mayoría los que queremos mantener y fomentar esos valores. Vayamos pues, el próximo día 28, a la marcha por la vida y la familia.

*Dr. en Medicina.

Columnista de El Diario de Hoy.

luchofcuervo@gmail.com