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Circo SV

Pasen, pasen todos. Que nadie se quede sin disfrutar. No pasa nada si viene tarde, porque este circo, único en su estilo, es de los pocos donde la función es continua, pues los payasos se turnan, comprometidos a no darle a la audiencia un rato de respiro. No aplauda, que se le van a cansar las manos. Gran parte del show se la debemos a los jueces de primera instancia de nuestro sistema judicial, que se encargan de tirar los dulces. No a todos por igual, porque al que no tenga conectes o sea cara conocida, lo mandan a Mariona.

Esta semana en el circo tuvimos la participación de la Selecta amañadora, el regreso a casa del padre Toño después de tener que pasar una temporada dentro de un hospital a pesar de gozar de perfecta salud y en la función estelar, el misterioso retorno del expresidente Flores, acusado de desviar $15 millones de dólares donados por Taiwán para inversión social. El retorno de Flores tomó a todos por sorpresa. Lo que volvió el retorno parte del circo, es que la lista de sorprendidos la encabezaba el Ministerio Público que en teoría, debería haberlo estado buscando hasta por debajo de las piedras.

Inmediatamente, se puso el circo en acción: algunos desprevenidos podrían haber pensado que se montaba una repetición de las ferias de agosto en pleno septiembre a las afueras del Juzgado Primero de Instrucción de San Salvador, pues en minutos ya había sindicalistas y cohetes. De haberse tardado más la audiencia, se habrían montado, sin duda alguna, el Gusanito, las sillas voladoras y la venta de mango "twist". En cosa de horas y sin mayor explicación, el juez Levis Orellana generosamente le recetó al expresidente una temporada de arresto domiciliario. Gran gesto, pues seguramente lo vio cansado.

Cansado, como mínimo, pues no debe ser fácil eso de escapar constantemente de la justicia durante cuatro meses y estar en varios lugares al mismo tiempo, puesto que aunque se rumoraba haberlo visto en diferentes países de la región, el director de Migración declaró con la misma seguridad que un estudiante escolar recita la Oración a la Bandera, que en cuatro meses Flores había permanecido en el país porque no se registraba ninguna salida en nuestro infranqueable sistema fronterizo. Un alivio saberlo, puesto que si se diera inicio a la investigación de tantos más que deben rendir cuentas por su manejo de fondos públicos, sabríamos que de la frontera, no pasan.

Y fue así entonces que el show bufo cambió de sede, y con todo y una caravana muy parecida a la que tenía en sus tiempos como mandatario, el expresidente volvió a su casa, tras afirmar que se había entregado "por respeto a la ley". Respeto tardío, puesto que la ley lo buscaba desde hace más tiempo.

Sin embargo, como en todo espectáculo, lo más entretenido del show no siempre está en el escenario principal: las tarimas aledañas también permitieron que algunos personajes se destacaran, empezando por Guillermo Gallegos, que sabiendo que el pueblo salvadoreño no podría prescindir un momento más de su respetada opinión jurídica, tuvo a bien montar una conferencia de prensa para ilustrarnos. Lo mismo el ministro Lara, que a pesar del fuerte olor a tamal armado que inundaba el circo, logró exponer su esperanza de que el retorno del expresidente no fuera una estrategia planificada.

Y para no ser menos, la audiencia decidió también tirar tomatazos en Twitter, desde trolles hasta pobres desinformados, acusando a cualquiera que no dijera lo que querían oír de complicidad con Flores o confundiendo silencios con aplausos. Con las disculpas a los Hermanos Fuentes Gasca por la competencia desleal, ¡bienvenidos al circo de la coyuntura salvadoreña, donde pasa de todo, y nadie hace nada!

*Lic. en Derecho con maestría en Políticas Públicas de Georgetown University.

Columnista de El Diario de Hoy.

@crislopezg