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Cinco años de promesas incumplidas

A partir del 31 de mayo la historia de nuestro país recordará al primer gobierno del FMLN por su permanente práctica de promesas incumplidas y cerrar sus cinco años de gestión encendiendo todas las alarmas que dejan al descubierto un El Salvador con graves problemas económicos, sociales, políticos y de seguridad nacional.

Según datos del Banco Central de Reserva (BCR), a marzo de este año, la deuda pública del Estado supera los 15 mil millones de dólares. Solo en los últimos cinco años, producto del constante despilfarro, la deuda pública significó el 57 % en relación al Producto Interno Bruto (PIB), mientras el crecimiento económico alcanzó los niveles más bajos de la historia nacional.

Basta revisar la evaluación hecha por el Fondo Monetario Internacional (FMI) a finales de 2013, donde afirmó que "el crecimiento económico entre 2009 y 2013 muestra que El Salvador se ubica en el último lugar de la región de América Latina, al crecer en un 0.6 % en promedio anual".

El presidente Funes, con su fábrica de empleos prometió crear 250 mil empleos durante su quinquenio, incluso llegó a prometer 100 mil en los primeros seis meses. Datos del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) confirman que a diciembre del 2013 se habían incorporado solo 109 mil 969 nuevos cotizantes, incluyendo las 27 mil 452 plazas creadas para favorecer a la partidocracia, en detrimento de la meritocracia. Esta promesa fue incumplida en un 67 %.

Para ponerle la cereza al pastel, en el marco del despilfarro y la irresponsabilidad de seguir aumentado el endeudamiento nacional, Funes ha solicitado a la Asamblea Legislativa autorización para pagar 800 millones de dólares en concepto de bonos, es decir continuar endeudando al Estado e hipotecando el futuro de nuestros hijos; pero además, ha propuesto un nuevo paquetazo fiscal, que contiene vicios de inconstitucionalidad y que golpea a los ciudadanos honrados y trabajadores.

A este panorama económico oscuro en el que queda el país después de cinco años, se suman el retorno de los altos índices de homicidios, delincuencia, inseguridad, desempleo y precariedad en la salud pública. A pesar de que el mandatario cada 1 de junio en su discurso a la nación ha reiterado que su gobierno es el que más ha trabajado y ha llevado a un mayor desarrollo al país, la realidad sugiere todo lo contrario.

Como médico lamento que este gobierno haya anunciado que realizaría la más ambiciosa reforma de salud y que se vaya dejando un evidente fracaso del modelo implementado: Politizaron la salud, distribuyeron mal los recursos, colapsaron los hospitales, es El Salvador, el país con más casos de dengue en toda América Latina, nunca resolvieron el desabastecimiento de medicamentos, nos dejaron a los pacientes tirados en el suelo e intentaron quitarle el escalafón a los trabajadores de salud.

En el rubro de Educación la mejora del sistema educativo prometida nunca llegó, centenares de escuelas siguen destruidas, sin mobiliario ni equipos y los maestros son víctimas de la delincuencia y las extorsiones, todo se quedó en publicitar los paquetes escolares, incluso afectando a numerosos microempresarios que se quejan de no recibir a tiempo sus pagos.

En el tema de seguridad se va dejándonos con un marcado incremento en el número de homicidios. Se impulsaron algunos esfuerzos en la prevención de la delincuencia, pero se les otorgaron más beneficios a los delincuentes que a la población, que cada día debe entregar a grupos delincuenciales el producto de su trabajo. Este gobierno no contó con una política eficaz en materia de seguridad.

Se le prometió al pueblo la construcción de un gobierno de unidad nacional y tuvimos un presidente polémico, que debilitó el Estado de Derecho con la confrontación que impulsó de manera permanente con la Asamblea Legislativa, el Fiscal general, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, los partidos políticos, el sector empresarial y con todo aquel que pensara diferente.

Es tarea entonces del segundo gobierno del FMLN: combatir la delincuencia, crear fuentes de empleo, mejorar la economía, controlar el costo de la canasta básica, mejorar los servicios públicos, combatir la pobreza, lograr acuerdos con los distintos sectores, mejorar la imagen del gobierno y combatir la corrupción.

Estamos listos para contribuir con este esfuerzo, siempre y cuando existan hechos y no solo palabras.

*Vicepresidente Asamblea Legislativa.