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El chorro continuo

Una de las características más definidas de este gobierno es su total falta de interés en tratar de resolver los problemas del país y ni siquiera en aminorar los problemas que él mismo está creando para el futuro. Hay varios ejemplos de estos. El ejemplo insignia es el Sitramss, que al estar por terminar de construirse demostrará que representa un empeoramiento de los problemas de tráfico de la ciudad, no una solución para ellos. Poco después de inaugurarlo será necesario demolerlo para que dicho tráfico no colapse.

Pero hay tres de estos problemas que el FMLN está creando para el futuro que merecen una atención especial. Uno es la contratación masiva de personal escogido por su orientación política, sin que tenga las calificaciones necesarias para desempeñar sus cargos. El segundo es el chorro continuo de endeudamiento que está agobiando al Estado y que en el futuro lo agobiará todavía más. El tercero son los daños irreparables que el gobierno está causando a los enfermos que mueren o sufren daños permanentes, porque no hay medicinas ni atención adecuada en el sistema de salud del país. igualmente, están los daños irreparables que el gobierno les está causando a todos los niños que no están recibiendo una educación adecuada para que salgan de la pobreza y progresen en la vida.

Los tres problemas se combinan para crear una pesadilla para la sociedad salvadoreña en el futuro próximo. Son caras de una misma medalla: la actitud populista del FMLN que se concentra en crear una clientela política dependiente del FMLN mismo a través de contratarla en el gobierno. La falta de capacidad de estos funcionarios es una ventaja para el FMLN, porque eso los vuelve más dependientes del partido y hace que lo apoyen más desesperadamente. El FMLN lleva dos gobiernos siguiendo esta estrategia.

Por supuesto, esto genera grandes necesidades de efectivo, que al gobierno nunca le alcanza a pesar de que las recaudaciones de impuestos han aumentado sustancialmente en los últimos años. El apetito insaciable de dinero ha llevado al gobierno a obtenerlo de dos fuentes: disminuyendo el volumen y la calidad de los servicios públicos (las medicinas en el servicio de salud están cada vez más escasas y las instalaciones y material de la educación cada vez en peores condiciones), y tomando dinero prestado en cantidades cada vez mayores. Los güisquies, los carros de lujo, los viajes, se pagan cada vez más con mayor escasez de medicinas, con escuelas cada vez en peor estado, con un ambiente de violencia irrestricta, y con mayores deudas del gobierno.

Esto está generando la tormenta perfecta, porque cuando al fin llegue un gobierno responsable, se encontrará con la educación, la salud, la seguridad y el transporte en un estado crítico; con decenas de miles de funcionarios públicos que no tienen ni la preparación ni el interés necesarios para resolver estos problemas; con que todo el dinero que debería usarse para contratar a funcionarios competentes ya está siendo usado para pagarles a los incompetentes, y con una deuda enorme que también demandará grandes cantidades de dinero para pagarse. Es decir, la herencia negativa de los gobiernos del FMLN durará por muchos años y tendrá un impacto terrible en el desarrollo futuro del país, aun si este es el último de los gobiernos de ese partido.

Observadores locales e internacionales han advertido y siguen advirtiendo al gobierno que la deuda está alcanzando niveles peligrosos. El gobierno no hace nada para controlar este problema. Al contrario, sigue gastando a manos llenas en carros, viajes, recepciones y contratación de correligionarios.

Esto refuerza la impresión de que el país está yendo a la deriva, y que lo está porque el gobierno no tiene ni la competencia ni el interés necesarios para manejar los problemas de El Salvador. Lo que les interesa no es el uso del poder del Estado para el beneficio del pueblo sino usarlo para disfrutar de las frivolidades que lo acompañan.

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.