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"Character assassination"

En los tiempos de la guerra, cuando gobernaba el Partido Demócrata Cristiano, el FMLN de la guerra, no éste el de los funcionarios y empresarios, lanzó la consigna: "todos contra Duarte". Decía Joaquín Villalobos, en aquel contexto, que el enemigo principal no era ARENA, ni la empresa privada, sino Napoleón Duarte, o más bien lo que éste representaba: el proyecto contrainsurgente impulsado por el gobierno de los Estados Unidos.

Un día, el 22 de enero de 1988, la Asociación Nacional de la Empresa Privada paralizó todas las actividades productivas. La medida de presión de los empresarios contra el gobierno de Duarte, fue acompañada por un paro de transporte ordenado por la Comandancia General del FMLN. De manera que sin coordinación previa, sino como una coincidencia, la guerrilla y la ANEP, se unieron contra el enemigo principal. ¡Todos contra Duarte!, si, esa era la consigna.

El poderoso aparato de propaganda de la guerrilla, que incluía radios, revistas, productoras de cine y televisión, miles de personas en el extranjero, entre artistas, periodistas, historiadores, conferencistas, recibieron la consigna: destruir la figura de Napoleón Duarte. A Duarte, sobre todo Joaquín y Schafik, lo acusaron de loco, fascista, corrupto, genocida, vendepatria, perverso, ególatra, contrarrevolucionario, contrainsurgente.

Esa fue la consigna. Destruir a como diera lugar la figura de Napoleón Duarte. No porque les cayera mal o porque creyeran que todo eso era cierto. No. Lo que pasa es que Duarte no era Somoza, el villano universal. Él era un civil. Un político con larga trayectoria opositora a quien en mi opinión, se le enredaron los tiempos políticos.

Por eso me sorprende que en una reciente columna de opinión Joaquín, tan brillante él, haya escrito sin ningún pudor que "A todos los disidentes de la derecha y a quienes intentaron cambiar al país desde posiciones moderadas, como Napoleón Duarte y muchos otros, se los acusó de corruptos, ladrones, mujeriegos, homosexuales, comunistas, sidosos y locos". Bueno más bien no me sorprende. Así es Joaquín, no lo digo despectivamente. Así es.

La guerra comenzó prácticamente en 1980, con las ofensivas contrainsurgentes de la Fuerza Armada en Morazán y Chalatenango. Desde 1980 hasta 1989 gobernaron las juntas cívico militares encabezadas por el Partido Demócrata Cristiano, pasando por el breve período de Álvaro Magaña entre 1882 y 1984, y luego los cinco años de Napoleón Duarte. Es decir que ocho de los 12 que duró la guerra el FMLN se enfrentó a gobiernos dirigidos por el fallecido líder de la Democracia Cristiana.

Y todo ese período, el FMLN, realizó lo que podríamos llamar una vasta operación de lo que los estadounidenses llaman "Character Assassination": demoler a como dé lugar el honor y el prestigio de una persona, resaltando sus partes débiles pero apelando sobre todo a la calumnia. El FMLN le hizo la guerra total a gobiernos de la Democracia Cristiana y terminó firmando la paz con el gobierno de ARENA. Esa es la verdadera historia.

Décadas después la consigna es "todos contra Norman" y allí está otra vez Joaquín, junto a Saca y su grupo, el FMLN y sus partidos aliados. La operación de ataque a Quijano, es la más vasta desde los tiempos de Duarte. La inversión en rumorología, anuncios de TV y radio, declaraciones, correos electrónicos masivos, redes sociales para desprestigiar al candidato de ARENA debe estar costando millones de dólares.

Y millones es lo que sobra, según parece, en la campaña del FMLN y de Tony Saca. Norman Quijano sigue siendo el mismo que derrotó a Violeta Menjivar en las más difíciles condiciones. El mismo que derrotó a Handal por casi cincuenta mil votos. El mismo que es altamente aprobado por su gestión al frente de la alcaldía de San Salvador, habla igual, camina igual, trabaja igual. Lo otro es una caricatura producto de eso: "Character Assassination".

Y allí están otra vez juntos Leonel, Atilio y su nuevo socio: el ex presidente. No deja de sorprender la Historia.

*Columnista de El Diario de Hoy