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Chanchullolandia

Adivina adivinador qué es lo más probable que haga un salvadoreño al encontrarse un billete de veinte dólares en el piso de un café: A) lo deja en el suelo B) lo entrega en el mostrador C) se lo embolsa. La respuesta es tan obvia, pues si uno elige la opción A o la B, o no es de por aquí, o le faltan cinco pal peso. ¡Chanchullo!

El chanchullo está tan metido en nuestras venas, que algunos le dan la razón a los pícaros de la Selecta por el mentado amaño. Cierto, abundan las críticas, pero también hemos escuchado "de algún lado tienen que complementar su pinche salario". ¡Chanchullo!

Sin ningún tapujo, los padres y gobernantes de la Patria exhiben opulencia: Trajes de seda, SUV's nuevecitas, viajes y viáticos de primera, obras de arte, compras de voluntades, caravanas de la muerte, cinta azul, caviar rojo. ¡Chanchullo!

Algunos comerciantes nos dan "baje", con panes con salsa, pues lo que menos tienen es chumpe. Otro nos dan bagre con agallas teñidas por boca colorada, y pupusas de pura Maseca pues abunda más que el maíz y el queso está muy caro. Para colmo, les cuento que al tanque de mi moto, le caben 3.5 galones (según el manual), pero al fulearlo me cobran casi 4. ¡Chanchullo!

Cómo quisiera echarle una de camionero al @#*"& que me hizo comprar terreno con todo y bici por robarse una tapa de cloaca. Morado le quisiera dejar el cachete al que me domó con un billete falso. ¡Chanchullo!

Como que SERTRACEN escupe licencias sin mayor escrutinio, pues son bestias al volante los buseros que caen en kamikaze diagonal, para robarle los pasajeros a la chuzona. Tampoco debían ser licenciados los que te bombeyan el parqueo que tenías 5 minutos de estar esperando. ¡Chanchullo!

Según me cuenta un hotelero Chapín, a los huéspedes cuscatlecos nos dicen los roba toalla. Y no sólo la toalla, pues si el carretón de servicio está en el pasillo, lo desvalijamos de jabones y botecitos de shampoo. ¡Algunos le caemos hasta las sobras del room service del vecino! ¡Chanchullo!

Cuando el Chelón de aduana nos pregunta "¿Queso?", le tiramos una mirada de yo no soy de esos, a pesar de las 25 libras de Petacones en la valija. ¡Chanchullo!

Taqueamos la maleta con más de 100 libras, cruzando los dedos para que la de TACA se haga la del ojo pacho, y no nos vacune con exceso. En el mostrador escondemos la maleta de mano pues sólo dejan 22 libras y pesa 60, dejando solo el aire necesario para la almohada del avión. ¡Chanchullo!

Si nuestro destino es Europa, nos la jugamos sin pagar el metro, pues si cae el inspector le decimos "mi no yerman". Si el desayuno es buffet, aprovechamos para esconder al almuerzo en la cartera. Al regresar, no declaramos chunches nuevos cuando traemos contrabando para la reventa. ¡Chanchullo!

Hace 50 años, el Dr. ML King hizo llorar a los negros, cuando desde las gradas del Memorial de Lincoln, les contó que soñaba con el día en que los descendientes de los esclavos, y los descendientes de los dueños de esclavos, juntos se sentaran en la mesa de la hermandad. Que soñaba con que sus cuatro hijos vivan en una nación en la que no sean juzgados por el color de su piel, sino que por el contenido de su carácter.

Descansa en paz Martin Luther; desde hace varias décadas, tus hermanos no tienen que tomar agua en fuentes separadas. Ahora es tan común ver matrimonios café con leche y, gracias a ustedes, ganó y se reenganchó un negro en la Casa Blanca.

Yo también sueño en el día en que los salvadoreños cambiemos la picardía y la gañanada por la integridad y transparencia. Un día en que nos guíen los valores y no la trampa. Sueño con un día en que Chanchullolandia se convierta en Honestilandia. Ojalá que mi sueño, al igual que el de Martin, se convierta en realidad.

*Colaborador de El Diario de Hoy

calinalfaro@gmail.com