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Carta a Alba Claus

De acuerdo a la entrevista realizada por un periódico digital salvadoreño al asesor que se desempeñó como coordinador de la campaña del partido de Gobierno en 2009, los tanques de pensamiento que aglutinan a las más importantes empresas salvadoreñas tales como ANEP y FUSADES, no "son oposición, sino que lo suyo es hostigar al Gobierno", ya que lo que hacen las gremiales --a criterio de dicho asesor-- es actuar como "aliadas de la derecha", y expresar --a manera de "disco rayado"-- una sinfín, continua y pesada letanía de observaciones negativas, quejas, reclamos y urgentes sugerencias, las cuales --a su criterio-- no dicen nada nuevo, sino que por el contrario, se mantienen en el mismo tono y contenido desde que se materializó en El Salvador lo que para muchos fue el Gobierno del Cambio, el Gobierno de la Esperanza.

Para el partido de Gobierno y sus simpatizantes, en El Salvador existe una alianza maquiavélica con fines inconfesables entre ANEP, FUSADES, los periódicos, los noticieros, los editorialistas, los panelistas, los analistas económicos y de todo aquel que expresa una opinión contraria o que cuestiona sus políticas de Estado. Pareciese que todos estuviéramos confabulados para anular, retardar y entorpecer la implementación en El Salvador, de sus políticas redentoras que harán de nuestro país un ejemplo de justicia social, igualdad de género, distribución de la riqueza y democracia, que haría palidecer de envidia a la sociedad suiza.

Todos tenemos un amigo, conocido o pariente que desempaña el rol de "agorero del apocalipsis", ya que siempre ve el futuro, la sociedad, la economía, etc., de color negro, sin que de sus labios pueda escapar nunca una palabra de esperanza. Se comprende naturalmente que si una persona habla constantemente cosas negativas y sus señalamientos sólo auguran fatalidades se convierta en un sujeto cansino, cargante, con tintes de amargado, con un perfil más de sepulturero que de motivador profesional; pero parece ser que por más que nos esforcemos en pensar positivo, El Salvador finalmente ha dejado de ser el país de la sonrisa.

No obstante que el Gobierno y sus simpatizantes, aduzcan que "sectores afines a la derecha política" sólo tienen criticas para su gestión, es bueno recordar que la visión de un El Salvador con un futuro complicado y una economía estancada, no existe únicamente como una visión de un sector antagónico políticamente, sino que es compartida con organismos apolíticos a nivel internacional.

La Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA) a través de la Dirección de Estadísticas, Estudios y Políticas, recientemente presentó análisis sobre la coyuntura económica centroamericana. La región centroamericana tenía una proyección de crecimiento económico para 2014 del 3.9%, confirmando un patrón de desenvolvimiento económico estable hacia el 2015. Pese a ello, el estancamiento de la economía salvadoreña cuya proyección de crecimiento rondaba en 1.6% en 2014 y de 1.7% en 2015 hace ver a El Salvador como el peor país en materia de desempeño macroeconómico en la región, en una región en donde Panamá (6.9%) y Nicaragua (4.0%), muestran un crecimiento por encima del promedio regional, mientras que otras economías como Costa Rica (3.8%) y Guatemala (3.4%) tuvieron una aceleración en su producción nacional para 2014 y en el caso de Honduras (2.8%) permaneció relativamente estable, quedando nuestro país a la saga nuevamente en materia de crecimiento económico.

Tal y como se ha planteado, el 2014 representó un año de diversas oportunidades para Centroamérica, las cuales lograron materializarse en los países de la región a excepción de El Salvador, debido a que en nuestro país no se administraron prudentemente los riesgos internos prevalecientes (como el nivel de endeudamiento y déficit fiscal) y continuamos promoviendo las vulnerabilidades exógenas que han venido surgiendo en nuestra economía (fuga de capitales y desaliento para la inversión externa).

En síntesis, las perspectivas económicas para la región centroamericana en 2015 muestran avanzadas evidencias de recuperación respecto a su actividad económica, debido a la dinamización del comercio internacional. En dicho contexto, Centroamérica goza de elementos potenciales que le pueden permitir aprovechar esta fase del ciclo económico mundial, los cuales, ¿por qué no? pueden beneficiar también a nuestro país, no obstante para lograrlo, se requiere un adecuado replanteo de las políticas económicas y un urgente cambio de visión respecto al tejido empresarial, que entendamos que hace mucho dejamos de ser enemigos, que nos haga entender que todos queremos lo mismo: el progreso de El Salvador. Si se logra entender eso, la próxima Navidad los regalos los llevarán a su casa los padres de familia que han logrado trabajar y progresar, y quizás dejaremos de estar escribiendo cartas pidiendo nuestros regalos a Alba Claus.

*Colaborador de El Diario de Hoy.