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La campaña política

Ahora que ya soy candidato, uno de los retos que enfrento es el de la campaña política. No se imaginan la presión de algunos correligionarios por hacer una campaña como las de siempre. Tienes que recorrerte todo el territorio. Tienes que andar regalando algo. No sirve si solo platicas con la gente. Y encima de esta vieja metodología de hacer política comienzan las descalificaciones y los chantajes. ¿Qué me vas a dar? Se siente la falta de institucionalidad partidaria y de verdadero compañerismo.

Nadie me dijo que sería fácil, aunque nunca una actividad de servicio valdrá la pena si pone en riesgo lo más preciado que es la familia y tu relación con Dios. Pero quién dijo miedo. El reto es construir una metodología nueva de hacer política desde la misma definición de tu propia campaña. Por supuesto que tienes el reto de darte a conocer. Por supuesto que tienes que transmitir tu capacidad de resolver los problemas más sentidos de la ciudadanía. Por supuesto que tienes que demostrar tu sensibilidad.

Hace unas semanas la Academia Británica Cuscatleca trajo a un experto en educación basada en valores, el Dr. Neil Hawkes. Al comentarle sobre la decisión que habíamos tomado en mi familia de iniciar yo un proceso de inscripción en las primarias de ARENA para tratar de incidir en la política nacional, me aconsejó que la única forma de ganar y de respetar tus propios valores es el ser genuino. No debe haber falsedades. No se puede convencer a votantes a cambio de prebendas. No vale la pena ganar traicionando lo que crees.

Por eso hemos estado trabajando duro en conceptualizar cómo debe ser una campaña que ayude a definir la nueva forma de hacer política. No quiero aparecer fumigando cuando nunca lo he hecho, aunque pudiera hacerlo. Lo que no quiere decir que no haya demostrado en mi vida que me interesa ayudar a resolver las causas estructurales de los problemas sociales. No quiero aparecer chineando niños y besando señoras, aunque lo haya hecho, porque mi compromiso con el país y con Uds. lo he demostrado a través de una vida de servicio.

Lo que el país necesita son personas con capacidad, experiencia y formación para encontrar soluciones nuevas a los problemas de siempre. Ya no necesitamos personas que quieran o necesiten vivir de la política. Necesitamos ciudadanos honestos, íntegros y con formación para hacer nuevas preguntas, como dice Jorge Melguizo hasta la saciedad. Si continuamos definiendo los problemas de la misma manera, nunca lograremos construir las soluciones que funcionen para el bien común.

Mi incursión en la esfera política está siendo una gran escuela. Me cuestiona hasta lo más profundo. Me hace sentirme ajeno. Me hace ser testigo de debilidades humanas que no conocía. Y, sin embargo, me da energía el contacto con todos Uds., el conocer que todavía miran esperanzados el futuro, el creer que algunos de nosotros con su apoyo podemos comenzar a cambiar la realidad política del país. Me fortalece la sencillez, la humildad, la espiritualidad. Me compromete la fe que ponen en nuestros hombros para el futuro del país.

Decidí competir bajo de la bandera de ARENA no para trabajar por el partido, aunque lo haga, sino que para trabajar por Uds., los ciudadanos de este país que sentimos que muchos lo han abandonado y sacrificado por intereses propios. Estoy con ARENA para trabajar por mi Patria. Siempre primero El Salvador y en marzo de 2015 haremos la diferencia.

*Colaborador de El Diario de Hoy.