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Cambios sustanciales del mercado global

Es un hecho económico, estamos ante la transposición entre los países exportadores e importadores.

Ha existido un supuesto básico dentro del entorno de los economistas, de que el libre comercio es una vía primaria para el bienestar económico. La crítica principal al libre comercio ha llegado desde el punto de vista de los países que han sido exportadores ineficientes, cuya ventaja comparativa ha sido tan mínima que rápidamente se inundaron sus mercados por mercancías de países exportadores eficientes.
 
Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Japón y China desarrollaron mediante políticas proteccionistas, la posibilidad de blindar sus mercados de posibles invasiones. Esos países siempre vieron el libre comercio como una real amenaza para sus industrias. Les encanta tener acceso sin restricciones a los mercados extranjeros, pero viven preocupados por brindar poco acceso a sus mercados internos de interés.

Los economistas clásicos entienden el verdadero reto de libre comercio, no se trata del largo plazo, sino de entender que el libre comercio como tal, no ayuda a todas las naciones, sino más bien, que el beneficio para algunos tarda mucho en llegar. Los relojes económicos y políticos se ejecutan de manera diferente. Las ventajas económicas pueden tomar décadas para manifestarse. Esta falta de sincronía entre los procesos económicos y políticos es el problema de la viabilidad de la teoría y hay que tenerla en cuenta.
 
Pero en el 2008 un nuevo fenómeno surgió, el cual  ahora es una realidad. Los beneficiarios de las ventajas comparativas y competitivas están en riesgo.

Siempre ha existido vulnerabilidad en las economías, pero durante la crisis financiera del 2008 se mostró cómo este nuevo tipo de crisis afecta inevitablemente al sistema económico internacional. La crisis nació en Estados Unidos golpeando luego Europa, provocando una contracción de la demanda de estos países, que son los consumidores más intensos en el mundo. La disminución de su consumo golpeó directamente a China, economía de bajos salarios y de alto crecimiento.

Pero el crecimiento de China depende en gran medida de las exportaciones y su tasa de crecimiento se redujo. Su gobierno ha implementado diversos planes para aumentar las exportaciones y el consumo interno, evitando el malestar social a través de una política de mantenimiento de empleos.

Esta falta de apetito por los productos chinos se convirtió en una crisis de la exportación de China. Eso, a su vez, creó una crisis para los  países y empresas que habían estado suministrando al mercado chino, incluyendo el petróleo y exportaciones de minerales.

Siempre hay una resistencia conceptual para aceptar que un país como China cambió su desempeño económico. China asume que Estados Unidos y Europa están por recuperar el nivel de importaciones de productos chinos. Australia, el Golfo Pérsico y Corea del Sur asumen que China reanudará los niveles anteriores de producción.

Sin embargo, este quebrantamiento global aún no toca a uno de los mayores adictos a la exportación en el mundo, Alemania. Esta es la cuarta economía más grande del mundo y exporta cerca del 50% de su PIB. Pero eso hace que Alemania, además, sea el más dependiente de las exportaciones que cualquiera de las diez principales economías del mundo. Alemania ha sido un exportador masivo desde finales del siglo XIX. Ha construido su economía a través de altas tasas de ahorro interno y consumo relativamente bajo, lo que le permitió mantener una posición fuerte en Europa, donde un alto porcentaje de sus bienes se compran.

Por otra parte, es interesante mirar a Japón, que solía ser importante exportador.  Sus exportaciones representan hoy un 16% de su PIB. Los intentos de estimular el consumo interno enfrentan no solo los obstáculos económicos, sino culturales.

Es un hecho económico, estamos ante la transposición entre los países exportadores e importadores.
 

*Colaborador de El Diario de Hoy.
resmahan@hotmail.com