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El cambio climático y la encíclica Laudato Si

Lo que para mí es muy valioso de esta nueva encíclica es el hecho que el Papa Francisco tiene claro que la ciencia ambiental y del cambio climático están empujando a la humanidad a que revise sus valores de vida con urgencia

Después de haber leído detenidamente la nueva encíclica del Papa Francisco titulada Laudato Si, me queda clarísimo que esta carta del actual Pontífice ha marcado un punto de inflexión en la historia de la sostenibilidad del planeta, en especial en lo que respecta al debate sobre el cambio climático. 

De suma relevancia en la encíclica es el hecho de que la ciencia del cambio climático, muchas veces cuestionada por escépticos, o mercaderes de la duda, y principalmente por los movimientos de lobbyists o lobistas, como los que se dan en el Congreso de Estados Unidos y otros países como Australia, ha sido tajantemente ratificada por el Papa Francisco. En el párrafo 23 el Papa afirma, “…Hay un consenso científico muy consistente que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático. En las últimas décadas, este calentamiento ha estado acompañado del constante crecimiento del nivel del mar, y además es difícil no relacionarlo con el aumento de eventos meteorológicos extremos …numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero y emitidos sobre todo a causa de la actividad humana”.

Esto es una fuerte bofetada a estas personas y movimientos anticambio climático, pues al alinearse con la ciencia, la Iglesia ha tomado un paso audaz y contundente con relación a lo que por años se viene diciendo sobre el efecto de las actividades humanas en nuestro planeta, en especial sobre las consecuencias de nuestra relación con los combustibles fósiles. Estos movimientos incluso llegaron a cuestionar, acosar y hasta difamar a científicos independientes, como a Michael Mann de Penn State University, así como a los expertos integrantes del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), montado por Naciones Unidas en 1988. El IPCC es la autoridad científica en la materia y desde el inicio de su labor ha preparado cinco informes de evaluación en varios volúmenes. También fueron recipientes del premio Nobel de la Paz en 2007, junto a Al Gore, por su labor en investigar el cambio climático. 

Otra cita en la encíclica sobre el tema de cambio climático que merece la pena destacar es la del párrafo 25: “El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad. Los peores impactos probablemente recaerán en las próximas décadas sobre los países en desarrollo”. Países como el nuestro ya están sufriendo los embates del cambio climático y debemos prepararnos con un adecuado plan de adaptación, el cual- requerirá de muchos recursos para su ejecución. Por ejemplo, para el año 2050 o antes, la CEPAL-UNAM proyecta que la temperatura media anual aumentará en 2 °C y la lluvia media anual se reducirá en al menos un 15 % respecto al período 1988-2000. La realidad es que se proyectan largos períodos de sequía en toda la región centroamericana y se comenzarán a sentir fuertemente en los años cercanos a 2020. De hecho, El Salvador ya está experimentando una de las sequías más severas en su historia. 

Lo que para mí es muy valioso de esta nueva encíclica es el hecho que el Papa Francisco tiene claro que la ciencia ambiental y del cambio climático están empujando a la humanidad a que revise sus valores de vida con urgencia y en especial nuestra relación con el planeta en general. Sin embargo, y más allá del tema del cambio climático, el Papa enfatiza que la crisis ecológica que hemos provocado, incluyendo la pérdida de biodiversidad, la escasez de agua potable, la contaminación, la generación de basura y la cultura del descarte, debería ser lo suficientemente convincente como para hacernos cambiar de actitud y así enfocarnos en revertir el daño causado. Pero lamentablemente, predomina la indiferencia, la ignorancia, y muchas veces, hasta la conveniencia de no hacer nada. ¡Y cómo aplica esto como anillo al dedo en El Salvador! 


*Director Asesor de CEDES-Consejo 
Empresarial Salvadoreño 
para el Desarrollo Sostenible.
@jmagreen