Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

CAM, mitos de campaña y realidad

Lo que se ha puesto de moda en la campaña para alcaldes es hablar del tema de seguridad y algunos candidatos hacen ofrecimientos irrealizables, como tener Cuerpos de Agentes Municipales (CAM) armados hasta los dientes, como si la autonomía municipal les otorgase competencias constitucionales en la lucha contra la delincuencia.

El CAM tiene sus funciones y atribuciones bien delimitadas por Ley, es una institución eminentemente civil cuyo desempeño es dar un servicio de interés común para los habitantes del municipio. La normativa del CAM establece hasta el tipo de equipo y de armas que puede utilizar y estas son: un revólver 38 o una escopeta, un bastón, esposas o grilletes, y punto…

¿Qué le compete al CAM y qué no?

En el Centro Comercial Feria Rosa hay quejas debido a que las maras de la zona exigen una renta consolidada de US$1,500 mensuales. Como no se ha accedido al pago, la mara se ha apropiado de un área de estacionamiento y ha arreciado el hostigamiento.

En este caso no existe absolutamente nada que pueda hacer el CAM, no es su competencia. Feria Rosa está frente a Casa Presidencial y a la par del Estado Mayor. Y nada pasa, la impunidad se impone.

La Alcaldía de San Salvador ha iluminado el tramo que va del Rancho Navarra hacia el monumento al Hermano Lejano, y el CAM patrulla las 24 horas de cada día para que malhechores no quiebren y roben las lámparas. Esa sí es competencia del CAM.

Las alcaldías han demostrado que tienen un papel muy importante en los programas de prevención ante la delincuencia. Cuando son eficientes, son la autoridad más cercana a la población; por tanto, son los llamados a organizar a la ciudadanía para realizar acciones encaminadas a prevenir la violencia, la inseguridad y generar un ambiente de sana convivencia en caserillos, cantones, barrios y colonias del municipio.

La Alcaldía Municipal de San Salvador ha hecho realidad diferentes proyectos encaminados al fortalecimiento de la relación familiar, el rescate de valores, la reducción de riesgos sociales y ambientales, así como programas tendientes a mejorar la convivencia ciudadana y desarrollo de la infraestructura social y económica de la ciudad.

En San Salvador se han podido identificar sitios en los cuales se ha intervenido con mayor cantidad de recursos, con apoyo de Naciones Unidas a través del Programa Conjunto Reducción de Violencia y Construcción de Capital Social. Y es en este contexto que se ha venido trabajando con 16 comunidades en las que se aplicaron y desarrollaron diferentes iniciativas para beneficio de los residentes de diferentes centros poblacionales, convirtiéndolos en "ciudades seguras".

Para responder adecuada y oportunamente ante la inseguridad y delincuencia, el programa utilizó una metodología de trabajo articulada en cuatro fases: a) conocer los problemas de violencia y delincuencia que afectan a los habitantes de territorios determinados; b) identificar las amenazas y vulnerabilidades a la seguridad ciudadana; c) crear alianzas, diseñar políticas y los planes municipales de seguridad ciudadana y convivencia, y d) monitoreo y mediciones a los resultados e impactos de los planes municipales de seguridad ciudadana y convivencia.

Aunque el municipio de San Salvador muestra un Índice de Desarrollo Humano entre los más altos del país, es necesario recordar el contexto en que se sitúa. Cerca de la mitad de la población de El Salvador está por debajo de la línea de la pobreza y desigualdad social alta.

Dentro de estos escenarios se ha generado una alta demanda a la institucionalidad central y también a la local, para que desde sus competencias propias promuevan, con protagonismo, acciones que aseguren niveles superiores de seguridad y cohesión social.

*Colaborador de El Diario de Hoy.