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La caída del Socialismo del Siglo XXI

¿Qué es lo que está causando el colapso de los regímenes del Socialismo del Siglo XXI? ¿La caída de los precios de los productos primarios? Las razones para pensar esto son poderosas ya que todos esos países subieron cuando subieron los precios de estos productos y están bajando ahora que están cayendo. El caso más espectacular es Venezuela, que en los años de precios altos del petróleo, que subió de 20 dólares por barril en 2003, a 150 en 2007 y 110 en 2010 a 2013, empezó a actuar como si fuera una verdadera potencia económica, comprando influencia política en prácticamente todos los países latinoamericanos con enormes cantidades de dinero. Ahora que los precios del petróleo están cayendo y están alrededor de 45 dólares por barril, la economía venezolana ha demostrado que no había sustancia en la idea que era una potencia económica.

Menos espectacular pero también dramática es la experiencia de Argentina, Bolivia, Brasil y Ecuador, que han empezado a declinar, unos antes que otros, con los precios de los productos primarios de cada uno: soya, minerales, gas, petróleo, y similares. Es fácil, pues, pensar que la causa de la caída del Alba es la caída de los precios de los productos primarios. Todos subieron y bajaron con ellos.

Pero si esta fuera la razón de la desintegración del Socialismo del Siglo XXI tendríamos que estar viendo también la desintegración de muchos otros países en los que los productos primarios proveen la mayor parte de las divisas, como Arabia Saudita, Qatar, Kuwait, y la misma Noruega y eso no está pasando porque estos países, que se beneficiaron del boom, igual que Venezuela, invirtieron en desarrollo humano y económico y en reservas para los tiempos malos.

Noruega, por supuesto, ya era un país altamente desarrollado cuando el boom comenzó, pero igual ahorró un porcentaje altísimo de los ingresos adicionales que produjo el boom del petróleo. Otros países invirtieron en su futuro. Qatar se convirtió en un centro turístico, educativo y productivo de calibre mundial. Lo mismo Arabia Saudita y otros países vecinos. México invirtió en su desarrollo industrial. Todos ellos más otros países latinoamericanos no de Alba, como Chile y Perú, guardaron reservas para los tiempos malos. Por eso es que esos países no se están derrumbando y por eso es que los petroleros entre ellos no cayeron en la desesperación de Maduro de recorrer el mundo tratando de evitar la caída de los precios.

De esta forma, el Socialismo del Siglo XXI perdió la oportunidad de cambiar radicalmente las sociedades latinoamericanas con los ingresos del enorme crecimiento de las exportaciones. En 2003 éstas eran 432 mil millones de dólares. Para 2013, habían subido a 1,241 mil millones, casi el triple. Para 2013 la región había acumulado casi 2.500 millones de dólares adicionales por sobre lo que hubiera sido sin el boom. Esto es cinco veces las exportaciones de 2003. Si ese dinero se hubiera invertido en educación, salud, infraestructura y actividades económicas de alto valor agregado los países del Alba habrían podido avanzar enormemente en su desarrollo.

En vez de eso, los gobiernos del Alba malgastaron el dinero en comprar favores políticos doméstica e internacionalmente, en subsidios demagógicos que no dejaron nada. Al contrario, bajaron la productividad de sus países, generaron la idea que el crecimiento económico viene sin hacer esfuerzo y sembraron el odio de clases, dejando así una herencia de resentimientos que va a detener el progreso por muchos años.

La caída de estos países no es el resultado de la disminución de los precios de los productos primarios. Hay muchos países que han sido golpeados igual por el descenso de estos precios y que no se han desintegrado. Esta desintegración es el resultado de la aplicación de las políticas populistas y de odio del Socialismo del Siglo XXI. Ojalá que América Latina lo entienda. Si no, tendrá que pasar muchas otras veces por las traumáticas experiencias que ahora viven los países del Alba.

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.