Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Caficultura requiere de apoyo y política integral

El presidente de la República anunció que el pronóstico gubernamental para la cosecha de café 2014-2015, estimada en 1.2 millones de quintales, se va a ver reducida a 800 mil quintales, pese a que el Pacto Nacional por el Café fue relanzado para la reactivacion del sector. Existe mucha desconfianza de productores y beneficiadores cafetaleros, que ven el esfuerzo del gobierno más como una maniobra de carácter político partidario y no como un apoyo decidido de querer echar andar políticas de nación realistas para el sector.

Pese a que las autoridades del Ministerio de Agricultura y Ganadería declararon que el Pacto Nacional por la Caficultura contribuiría a que el sector se reactive para volver a ser un motor de la economía nacional, hasta la fecha, según opinión de expertos caficultores y beneficiadores, no se vislumbran medidas serias que puedan hacer resurgir al sector.

Las principales críticas sobre el abordaje de la problemática de la caficultura nacional se centran en la falta de una política real por parte del Estado para resolver la baja producción del grano que, en 2013, fue la más baja en el último siglo. Eso se debió a una combinación de sucesos: clima, plaga, desatención de parte del Gobierno hacia el sector. Por otra parte, desde que el gobierno dejó en abandono a PROCAFE, los caficultores, especialmente los pequeños, carecen de recursos de investigación que les ayude a prevenir y combatir enfermedades del parque cafetalero.

Uno de los factores que explican la falta de dinamismo de la caficultura nacional, en la última década, es la deuda de largo plazo del sector cafetalero con el sistema financiero.

Es evidente que el sector cafetalero no es un destino atractivo para los recursos de la banca, esta es una situación de fondo que se tiene que atender para revertir las causas de la caída de la productividad y producción del café, dado que, a la par de las obligaciones derivadas de la acumulación de deudas, al caficultor difícilmente se le otorgan recursos financieros.

Desde hace varios años, existe una propuesta seria, la cual tiene como objetivo crear un fondo, por medio de un Decreto Legislativo, que permita la operación de un mecanismo de consolidación y financiamiento para los productores de café. El funcionamiento del fondo sería similar a los fondos gubernamentales para el mejoramiento vial o de salud. Se plantea que el fondo sea administrado por las gremiales de productores y de beneficiadores-exportadores de café, juntamente con los ministerios de Agricultura, Hacienda y Bandesal.

La creación de un Fondo Ambiental, es una intención de un plan global que ya estaba gestionado y se engavetó en el congelador. No se tuvo la voluntad política para concretarlo, a pesar de avances y consensos acordados. Es un plan que se presenta para el rescate de la caficultura y se inicia con una viabilidad financiera y se promueve con apoyos crediticios.

El Fondo Ambiental se financiaría con las contribuciones de organismos y cooperantes internacionales, fundaciones regionales y locales, venta de servicios ambientales y mediante convenios internacionales. Vendría a ser un producto que garantiza la existencia de un medio ambiente aprovisionador de recursos como la leña, agua y otros, la recarga de mantos acuíferos, la captura de bióxido de carbono y producción de oxígeno.

Otro factor delicado que ha impactado el desarrollo de la caficultura es la inseguridad en las zonas de producción y transporte del café, esto pese al trabajo de la Policía Rural en coordinación con el sector privado, aún persisten las extorsiones a los productores.

Sin duda alguna el café es parte de nuestra identidad nacional, tanto así que aparece en nuestro Escudo Nacional.

* Columnista de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com