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En busca de políticos demócratas

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La elección de los magistrados de la Corte de Cuentas ha sido inédita y sorprendentemente desgastante. Reiteradamente se ha intentado la fórmula que irrespeta procesos y debilita el Estado de Derecho. El desprestigio de la política generada por estas prácticas es objeto de preocupación.

La conflictividad de la posguerra se ha traducido en confrontaciones improductivas entre políticos, entre estos y la sociedad civil así como entre órganos de Estado. Si bien se ha fortalecido la sociedad civil en los últimos años, su rol no sustituye el desempeño que deben tener las entidades de gobierno para el buen funcionamiento de la democracia. En la elección de magistrados se ha usado la lógica que el fin de tener una institución inoperante, justifica los medios. En esta dinámica hasta se han presentado algunos casos ante la Fiscalía General para que se investiguen actuaciones irregulares. Irremediablemente se debe rehacer el proceso y elegir a los candidatos bajo los criterios de transparencia, mérito e independencia, sino estamos condenados a repetir lo actuado, lo cual raya en la locura.

En base a los recientes acontecimientos, ¿cuáles son las alternativas de solución a los problemas nacionales? ¿Se puede argumentar que es un problema de falta de leyes o de instituciones? A mi criterio esencialmente con las mismas leyes que tenemos pero con la cultura política de respeto y búsqueda del bien público sería suficiente. Lo que necesitamos son políticos con mayores valores democráticos, pues el déficit es mayoritariamente humano. Recordemos aquella frase: "No existe la democracia sin demócratas".

Un cambio cultural y actitudinal es tardado. Aprobar leyes es relativamente fácil, pero aplicarlas con criterios sanos, es un reto permanente en nuestro país, pues se está torciendo el brazo de la ley y nos estamos alejando del Estado democrático.

La tarea pendiente es promover una relación efectiva entre los órganos, pero ese objetivo no es posible sin dialogo llevado a cabo por verdaderos políticos demócratas. En los últimos días han salido una serie de comentarios sobre el líder sudafricano Nelson Mandela, debido a su crítico estado de salud. Desde su prisión en la Isla Robben, a pesar de estar a unos kilómetros de la costa, los reos no tenían visibilidad de Ciudad del Cabo. Imaginemos todo lo que pasó durante décadas en la mente de este hombre tan admirado y reconocido por su legado de honestidad, paz y progreso. Tan cerca pero tan lejos de su gente, su familia y libertad. Muchos nos sentimos así, no hay una excusa válida para que este país no pueda ser próspero y feliz, sin embargo no se avanza. Ante tanto negativismo debemos tener la esperanza, que somos una nación de gente trabajadora y de bien, que a pesar de nuestras diferencias, creemos en un mejor destino.

Mandela es alguien que pudo haber creado una narrativa de odio y resentimiento alrededor de la discriminación racial. Pero decidió trascender, aspirar a la unión y no a la división. Eso es lo que necesita nuestro país, instituciones fuertes entiéndase no sólo la Sala de lo Constitucional sino que también la Corte Suprema. Instituciones verdaderamente independientes y al servicio de la justicia. Una Fiscalía que impulse en forma decidida la lucha contra la corrupción y la impunidad, una Asamblea que sea orgullo nacional por la calidad de acuerdos y leyes claras que hayan sido objeto de análisis costo beneficio, una Presidencia que proponga al diálogo y búsqueda de oportunidades tanto nacionales como internacionales. La cultura del odio, desprestigio y división se ha instalado en esta etapa preelectoral y ya tiene varios atentados aun para la libertad de expresión, tal como es evidente con el Decreto Legislativo 412.

Hagamos un alto en el camino para evitar más polarización, revaloricemos la política, trabajemos en perfeccionar las instituciones incluyendo la tan desprestigiada Corte de Cuentas de la República. Forjemos el destino salvadoreño en base a principios, respeto a las instituciones y compromiso con la democracia. A nuestros políticos les pedimos que luchen con ideales demócratas y búsqueda del bien común.

*Columnista de El Diario de Hoy.