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El Buen Vivir nos robó “El Mundo Feliz”

Este gobierno insiste en ahogarnos con su Buen Vivir. Mientras tanto, los pocos espacios públicos disponibles, como el zoológico nacional y algunos parques agonizan, destruidos por las malas políticas públicas y desidia de las autoridades

En mi época de niña se llamaba “Autopista infantil” y de ese lugar solo guardo buenos recuerdos, de tiempos que compartí con mi padre, de momentos de felicidad total.

Curiosamente y sin temor a equivocarme, puedo decir que ese lugar fue el único de entretenimiento que tuvimos en común con mis hijas. Porque ellas también alcanzaron a disfrutar “El Mundo Feliz”, perfecta representación de lo que debe ser una infancia alegre y sin preocupaciones. Medio siglo después de haber abierto sus puertas y dar alegría a millares de salvadoreños, El Mundo Feliz cerró, agobiado por la situación económica a la que nos ha llevado el gobierno de “El Buen Vivir”.

Lo más paradójico del caso es que mientras este singular espacio de sana diversión para los pequeños cerró sus puertas, dejando sin empleo a decenas de trabajadores, instituciones como ANDA, cuyo pliego tarifario ha subido en forma exorbitante, afectando el bolsillo de todos los salvadoreños y negocios por igual, ha realizado miles de contrataciones, en tiempos en que deberían de dar ejemplo en el tema de austeridad, especialmente porque se trata de muchas plazas innecesarias y que restan presupuesto a la ejecución de obras.

Sabemos que muchos establecimientos y empresas se han visto obligados a cerrar sus puertas, obligados no solo por el escandaloso incremento en sus facturas de agua potable y las extorsiones, sino además por la falta de reglas claras para trabajar y por la gran cantidad de impuestos creados por el gobierno del FMLN para poder funcionar.

Es quizás por ello que el cierre de “El Mundo Feliz” tiene un significado mayor para los salvadoreños. Trasciende lo físico o material, porque fue parte no solo de la historia de nuestro país, con guerra y terremotos incluidos, sino que fue parte de la historia de nuestras familias y en el libro de esos recuerdos, de alguna manera siempre estuvo presente ese lugar.

Para el gobierno del FMLN que insiste en la implementación del “Buen Vivir” o lo que es lo mismo, del Socialismo del Siglo XXI a pesar de su inminente fracaso a nivel latinoamericano, el cierre de “El Mundo Feliz” representa, a la vista de la mayoría de salvadoreños, el fracaso de sus políticas económicas y de seguridad, es el reflejo de su incapacidad para levantar a este país del desastre en que por más de seis años lo han ido llevando.

El gobierno del FMLN debe asumir su responsabilidad no solo por el evidente retroceso de prácticamente cada área del quehacer nacional, también deben hacer “mea culpa” por colaborar al cierre de “El Mundo Feliz”, porque al hacerlo se ha llevado parte de las ilusiones de nuestros pequeños, porque minimiza las de por sí pobres opciones para que la infancia se divierta en un ambiente apropiado para ello.

Este gobierno insiste en ahogarnos con su Buen Vivir. Mientras tanto, los pocos espacios públicos disponibles, como el zoológico nacional y algunos parques agonizan, destruidos por las malas políticas públicas y desidia de las autoridades. 

Contar con espacios de sano esparcimiento es determinante para el buen desarrollo de la salud física y mental de los niños. Estamos seguros de que al final de su segundo mandato, la factura que pagaremos los salvadoreños será costosísima. Y no nos referimos solo a lo que habremos invertido en miles de vidas perdidas a causa del crimen, también será alta la cuota que paguen nuestros niños, a quienes les arrebataron su Mundo Feliz.

*Diputada