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Un buen Presidente, un gran estadista ha partido

Francisco Flores siempre dio la cara y dijo la verdad. Él siempre confió en que la justicia funcionaría y fue por ello que enfrentó a sus detractores de frente, esperando que quienes conocían la verdad, tuvieran el valor de revelarla.

Un gran ser humano ha partido. Pocos hombres en este país pueden ser llamados estadistas y él fue uno de ellos. Un gran político que supo hacer prosperar a El Salvador y su gente, en tiempos difíciles.

 Su vocación política, de verdadero servicio a su gente, hizo que su gestión fuera una de las más reconocidas a nivel mundial. Su preparación académica y gran habilidad política permitió que países como Estados Unidos, incluyeran a El Salvador en programas de beneficio, como el haber otorgado, gracias a su gestión personal con el expresidente George W. Bush, el TPS para miles de salvadoreños, luego de los terremotos de 2001.

 Nunca nuestro país tuvo un avance tan significativo en el área de infraestructura pública como durante su presidencia. Ni la economía fue tan sólida como durante su mandato.

 Yo tuve el privilegio de conocerlo y constatar que más allá de tratarse de una persona culta, en todo lo que ello implica, el presidente Francisco Flores era un ser humano sencillo, para quien el servicio público era natural.

 Desafortunadamente nuestro país está roto no solo en su progreso, sino también en su convivencia, llegando a un punto en que quien no está de acuerdo con nuestros principios, se vuelve enemigo acérrimo y eso fue precisamente lo que le sucedió a él.

 Francisco Flores siempre dio la cara y dijo la verdad. Él siempre confió en que la justicia funcionaría y fue por ello que enfrentó a sus detractores de frente, esperando que quienes conocían la verdad, tuvieran el valor de revelarla.

 A pesar de lo que algunos promulguen, Francisco Flores merece el respeto y el reconocimiento de todos, porque fue un presidente que se entregó a su país y su gente, dejando un legado de bien que nadie podrá borrar. Su excepcional don diplomático hizo que fuera reconocido, hasta este día, por importantes figuras de la política mundial.

 En los últimos años fue reconocido y requerido por muchos e importantes foros, donde valoraban su experiencia política y negociadora, donde admiraban su mente brillante y claridad al momento de exponer sobre los grandes retos que enfrenta la humanidad.

 Su partida debe servir para que reflexionemos sobre la situación de constante enfrentamiento a que nos vemos sometidos. Los salvadoreños debemos de recuperar nuestros más básicos elementos de convivencia, entender que el confrontamiento no nos llevará a ningún sitio que no sea seguir en el atraso.

Mis más sinceras muestras de solidaridad y apoyo a su familia. A doña Lourdes, mi más grande admiración, por su fuerza y respaldo a su esposo hasta el último momento, a sus hijos que debieron soportar situaciones que solo por el gran ejemplo que les dio su padre, pudieron mantenerse firmes y sólidos.

 Y mi agradecimiento sincero a ese gran hombre y extraordinario presidente que fue Francisco Flores, cuyo legado quedará por siempre, escrito en las páginas de la historia de este país que tanto amó. Dios lo acoja en su seno.
 

*Diputada