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Breve análisis de las elecciones

Más allá del penoso ridículo que ha hecho el TSE, enredado en simples operaciones aritméticas en tiempos de alta tecnología, una cosa es cierta: del pasado proceso electoral, ARENA resurgió, una vez más, como la primera fuerza política del país. Esa es la voluntad de los electores.

Otra cosa serán los intentos que hará el ya legendario hombre del maletín negro, para cambiar la correlación de fuerzas en la Asamblea Legislativa. Ojalá ningún diputado de ARENA se atreva a traicionar a los electores. Ningún argumento será válido para romper el equilibrio.

Nada de que "me trataron mal", "el COENA no me comprende", o "el partido ya no representa mis principios". Si alguien en ARENA se afloja, todos sabremos que fue por obra del hombre del maletín negro. Me parece que hoy ARENA cuenta con una fracción más sólida. Me parece.

El hecho que ARENA resultara nuevamente como primera fuerza política reafirma el fracaso de aquellos que tras la derrota electoral de 2009, quisieron destruir a ese instituto, para sacarse de la manga a una agrupación electoral supuestamente de "derecha". Un partido que terminó siendo un apéndice del FMLN.

Aunque los datos oficiales no se conocen todavía, y no sabemos con certeza en qué siglo se conocerán, hay algunas primeras conclusiones que ya se pueden extraer. La primera ya está dicha: ARENA ganó las elecciones. La segunda es que el electorado, en su inmensa mayoría entiende lo del voto cruzado y tenderá a hacer más uso de ese avance democrático en las próximas elecciones.

Tercera conclusión: en las zonas donde existe un mayor nivel de escolaridad, hay un creciente rechazo a las cúpulas partidarias y un deseo de renovación. Y no hablo exclusivamente de los jóvenes, sino de personalidades con poca trayectoria política en general. Tales son los casos de René Portillo Cuadra y Juan Valiente. No tengo el gusto de conocer a este último, pero sí al primero. Estoy plenamente convencido que con Portillo Cuadra el país ganó un legislador de lujo.

Cuarta conclusión: Norman Quijano y Rodrigo Ávila, han roto con aquella vieja tradición que decía que "en El Salvador perder una elección es el fin de una carrera política" Eso se acabó. Norman resultó ser el candidato a diputado más votado, a pesar de que prácticamente no hizo mucha campaña en esta elección.

Claro, también hay que tomar en cuenta, que tanto Rodrigo como Norman vienen de sendas campañas presidenciales en las cuales perdieron por márgenes muy estrechos. Sobre todo Norman. En mi opinión la alta votación de Norman es una forma de los capitalinos y de los que trabajamos en la capital, de decirle "muchas gracias por haber sido tan buen alcalde".

Quinta conclusión: al electorado salvadoreño ya no le importa de qué ideología es un candidato, tampoco le importa mucho la religión que confiesa, sea cristiano, musulmán o taoísta. Y al parecer tampoco le importa mucho su orientación sexual. Por tal razón los ataques por ideología o los que tocan temas como la religión o la orientación sexual, de los candidatos, tienen muy poco o nada de efecto en el electorado.

Sin embargo las campañas negativas, me refiero a informar de las verdades incómodas de los candidatos, sí tienen un profundo efecto en el elector. Prueba de lo anterior es que la información a lo poca transparente compra de unos terrenos por parte del presidente de Asamblea Legislativa lo volvieron, según sondeos, en muy impopular.

Sexta conclusión: las encuestas de las universidades han perdido toda credibilidad. La duda es que si los notorios y repetidos fallos que cometen son por incapacidad o por complicidad con el partido oficial. No entiendo cómo un rector, sabiendo que una encuesta "es la foto de un momento", se atrevió a decir que el resultado de una encuesta, era "irreversible". No tenía ninguna necesidad de usar esa palabra, sabiendo el impacto que tal aseveración podría tener en electorado.

Última conclusión: el resultado electoral también es el resultado de la mediocre gestión del gobierno. Tras la elección es tarea de ARENA, acelerar su conversión en un partido más definido, moderno e incluyente. De eso platicaremos el otro jueves.

* Columnista de El Diario de Hoy. marvingaleasp@hotmail.com