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Bola de cristal y precios del petróleo

De acuerdo con lo publicado por medios internacionales, las grandes empresas petroleras temen que con la sobreproducción y la baja continua en los precios del crudo, la situación sea insostenible y se tengan que reducir gastos y recortar empleos,

El petróleo va camino directo hacia el valor mínimo de US$42.00 el barril, tal como sucedió y se pronosticó el pasado mes de marzo. De la forma en que ha estado cayendo últimamente el precio del barril, no es de sorprenderse que se derrumbe el precio internacional en las próximas semanas.

Es de recordar que luego de esa caída de marzo, el precio rebotó en alza, pero solo logro alcanzar un nivel máximo de US$63.00 Muchos se apresuraron a pensar que el precio del petróleo se había recuperado y ahora se estima que en esta oportunidad en que está cayendo de nuevo su precio de forma acelerada, se recuperará de nuevo. Expertos aseguran que en esta ocasión no sucederá una recuperación por buen tiempo. Eso es porque el mundo se está convirtiendo rápidamente en un lugar diferente. Los inversores que crearon y disfrutaron de la burbuja de especulación y euforia desde el 2008, están mostrando varios signos que indican que no van a poder continuar con su fiesta especulativa.

Esta situación, se pronostica para el corto plazo, afectará de forma más directa a los Estados Unidos, posiblemente más que a otros países. Esto dará un golpe de muerte a la industria de la fracturación hidráulica (fracking), debido a que la industria fracking es un método de  producción y extracción caro de costos altos. Esto podría lograr ser un factor desencadenante de una burbuja económica. La industria de fracking ha estado operando por un buen tiempo, pero realmente despegó en la última década. Sus grandes costos han hecho imposible que se convierta en líder de la industria del petróleo.

Una de las razones que descartan por qué el petróleo no volverá a su precio más rentable de US$80.00 o más, durante un buen tiempo, consiste en que Arabia Saudita, el mayor productor que extrae petróleo de forma más competitiva y barata, está empeñada en aniquilar a su competencia produciendo más y más petróleo para alimentar el exceso de oferta a nivel mundial. No se detendrán ante nada para lograr ese objetivo y no ven por delante la enorme caída en la demanda a nivel mundial. Los saudíes se mantendrán en el bombeo extremo del crudo, incluso a costa del presupuesto de su gobierno.

Cuando todo este estímulo global comience a desmoronarse, la demanda de petróleo se pronostica que puede caer a un ritmo inesperado, se habla de llegar a US$30.00 allá por Navidad. Otros expertos están diciendo US$32.00 para finales de enero. Dicho esto, es muy posible y probable que el petróleo podría recuperarse después de tocar un fondo de US$30.00 a US$32.0 en los próximos meses, una vez la industria del fracking detenga la sobrecarga de la oferta. Aunque para el consumidor final la reducción en el precio del crudo le permite obtener petróleo más barato, para la industria petrolera, esta tendencia puede significar graves problemas. 

De acuerdo con lo publicado por medios internacionales, las grandes empresas petroleras temen que con la sobreproducción y la baja continua en los precios del crudo, la situación sea insostenible y se tengan que reducir gastos y recortar empleos, lo que provocaría una crisis similar a la de la década de 1980.

Ahora bien, quien crea tener la “bola de cristal” para proyecciones y pronósticos de precios de los derivados del petróleo, seguramente perderá la apuesta. Estos precios están altamente correlacionados a situaciones geopolíticas difíciles, complejas e impredecibles. De mantenerse esta tendencia, nuestro mercado está próximo a ver precios a la baja, beneficiándose los consumidores, los transportistas, la actividad productiva y comercial, la cocción de alimentos y la generación de electricidad.  
 
* Colaborador de El Diario de Hoy.
resmahan@hotmail.com