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Bioeconomía, prometedora opción para acuerdo de París

Los países que incorporen la bioeconomía como un nuevo concepto de política pública, tienen que establecer la prioridad de garantizar y mejorar el estado de la seguridad alimentaria a nivel local, nacional y regional

La Cumbre de París cerró un acuerdo histórico contra el cambio climático. El acuerdo fija, entre otros objetivos, elevar los flujos financieros para caminar hacia una economía baja en emisiones de gases de efecto invernadero, cuya sobreacumulación en la atmósfera, ha desencadenado este adverso cambio del clima. Este ambicioso acuerdo de Paris, incrementa la relevancia de la bioeconomía como la única alternativa genuina para la descarbonización de la economía.

La bioeconomía puede contribuir a la lucha contra el calentamiento global, lo que es particularmente importante para los pequeños agricultores. Ellos viven en las regiones que están duramente golpeadas por las consecuencias de la afectación del clima por la actividad económica, y sin haberlo causado. Centroamérica, por ejemplo, produce una mínima parte de las emisiones mundiales con efecto invernadero, pero es una de las regiones más vulnerables a los embates del cambio climático.

La bioeconomía responde a los principales desafíos globales del Siglo XXI, como la necesidad de alimentar a la creciente población mundial en condiciones de cambio climático acelerado y la desaparición de los recursos naturales. La bioeconomía es un medio para lograr objetivos claves, como el mejorar la calidad de los productos, aumentar su producción, con mayor resistencia a enfermedades y mayor utilidad.

Es particularmente importante para los países de la región, aprovechar la demanda de biomasa (plantas), para reducir la pobreza en las regiones rurales. En Centroamérica existen muchísimas pequeñas explotaciones que pueden ser integradas hacia la producción de biomasa y esa orientación es precisamente lo que ha fallado en la producción de biocombustibles.

La creciente demanda ha resultado en una expansión de las plantaciones y se ha excluido en gran medida la agricultura familiar. Lo que se necesita es una política de bioeconomía que promueva un aumento gradual en la demanda de biomasa. Los pequeños agricultores deben tener tiempo para reorganizarse en asociaciones de productores, apoyados con políticas de asociatividad, con apoyos de gestión empresarial y mercadeo.

Los métodos de cultivo y el acceso a mercados deben de ser mejorados, estos procesos necesitan tiempo, el necesario para desarrollar y encaminar las pequeñas explotaciones empobrecidas hacia una producción económicamente viable, al mismo tiempo que sean social y ecológicamente sostenibles.
 
La creciente demanda de biomasa está transformando la agricultura, de ser un sector alimentario a un complejo sector de procesamiento de biomasa, del cual, los países de Centroamérica podrían beneficiarse. Nuevas alternativas pueden surgir para que los países de la región vayan más allá de su rol de proveedores de materias primas puras.
 
La demanda de biomasa para otros usos ha aumentado. La situación de los productos a base de petróleo por productos basados en biomasa, en diversas áreas industriales está en su fase experimental. Esta demanda global es una oportunidad para muchas economías de bajos ingresos en la agricultura para diversificarse.

Los países que incorporen la bioeconomía como un nuevo concepto de política pública, tienen que establecer la prioridad de garantizar y mejorar el estado de la seguridad alimentaria a nivel local, nacional y regional. Para lograrlo, el foco debe de estar en cultivos de alta demanda de trabajo.

Un aumento sostenible de la productividad tiene que ser parte de la bioeconomía emergente a través de la intensificación sostenible de la producción de biomasa y mejoras de la eficiencia de todas las actividades requeridas en los manejos de post cosecha.

Las economías se beneficiarán significativamente de la creciente demanda de biomasa si las partes principales buscan lograr el éxito de una estrategia que dependa de una adecuada articulación y del compromiso de los diferentes niveles de gobierno, e igualmente del sector privado, la sociedad civil y organismos de cooperación internacionales.

* Colaborador de El Diario de Hoy.
resmahan@hotmail.com