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¡Bienvenidos!

Sabe la alegría que se siente cuando después de muchos años de no venir a El Salvador, de pronto se presenta la oportunidad de volver a reencontrarse con los parientes, los amigos y los lugares donde uno nació, creció, estudió, aprendió un oficio o estudio en la universidad. Es inmensa la tensión que vive.

Yo, estuve 18 años sin visitar El Salvador y cuando se presentó la oportunidad profesional de volver, las dos semanas anteriores, cuando ya tenía el boleto y la confirmación que no había marcha atrás, pensaba mucho en cómo estarían las cosas por aquí. Y ya en el avión, esperaba que pasaran rápido las 18 horas de vuelo y transbordo en EE.UU. Y cuando, al fin, despegó el avión hacia El Salvador, la sensación de alegría aumentaba según me acercaba a mi país.

Es maravilloso el verde de nuestra tierra, vista desde el aire cuando el avión entra en el espacio aéreo salvadoreño y llegado el momento del aterrizaje, justo cuando el tren de aterrizaje tomó contacto con el suelo salvadoreño, sentí que recobré mi propia nacionalidad, pues ya estaba en mi patria, la tierra de donde soy y donde nunca me sentiré extraño.

Incluso cuando se tiene otra nacionalidad, por ley al llegar a El Salvador, solo por haber nacido aquí y ser hijo de padre o madre salvadoreño, se es salvadoreño, independientemente de las razones por las que le concedieron otra nacionalidad. Pues este o un sentimiento parecido, están viviendo muchos miles de compatriotas que vienen todos los años por Navidad y Año Nuevo, quienes por cualquier otra razón vienen con menos frecuencia, y especialmente, "bienvenidos", les digo a quienes es la primera vez que vienen desde hace muchos años que se fueron.

Vivan y sientan en sus cuerpos y sus mentes las alegrías, las lágrimas, los abrazos, las celebraciones de bienvenida de sus parientes y sus amigos y visiten los lugares de su pueblo que siempre permanecieron en sus recuerdos. Pues aquí estamos los que queremos este país, contentos con sus visitas que seguramente nos alegrarán por algunos días la vida y aliviarán la presión del caos del tráfico y la puja en la subasta de ofertas políticas en busca del voto de los indecisos.

Si vienen de Estados Unidos, Europa o un país democrático, cuéntenles a sus parientes y amigos cómo se vive en un país moderno, libre y democrático, donde se trabaja en libertad y quien se lo propone, puede salir adelante, a diferencia de los países donde hay que hacer cola para las tarjetas de racionamientos y no hay disponibilidad de productos en las tiendas.

Nuevamente, "bienvenidos" y que tengamos todos los salvadoreños unas fiestas navideñas en paz y tranquilidad.

*Ingeniero. Columnista de El Diario de Hoy.

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